31 may. 2011

Ya somos todos igual de tontos y tontas

La niñata de la foto es Bibiana Aido. Este especimen fue nuestra ministra de igualdad, que hizo historia en demostrar que, en pleno siglo XXI, aún hay mujeres imbéciles; ahora todos y todas sabemos que las mujeres pueden igualar y superar a los hombres en estupidez. Ya sabiamos todos que por la parte superior de la escala no había diferencias; quedaba demostrar lo mismo por la inferior.
Gracias a esta paladín (perdón, paladina) de la igualdad, el mucho machismo que aún queda tuvo nuevos argumentos.
No hay más que verla y escucharla para darse cuenta de que ella fue pionera en tratar a los hombres de tú a tú, no las mujeres que nos hemos subido a un torillo a descargar camiones o hemos sabido estar tras la barra de un bar sin ser mera decoración...que va. La igualdad no se consigue de esa manera, sino como ella lo ha hecho: haciendonos repetir todo en masculino y femenino. Si te ves en la tesitura de escribir 50 folios refiriéndote a un colectivo, como son los estudiantes y estudiantas (es menester echarle cojones a la vida), y te artas de poner mil veces "alumnos y alumnas", eso es porque eres un retrógrado machista empedernido, que no comprendes que sin eso no cobrariamos igual que ellos, ni tendriamos voz ni voto en ningun sitio.
Como el castellano le asigna género a todo, hasta a las mesas y sillas, sólo falta que hagan un reparto equitativo. Por ejemplo, que a partir de ahora sean mesos y sillas por aquello de todo al 50%, más aún; hablemos todos en inglés, que en ese idioma casi nada tiene género. Mejor; podemos escribir en hebreo, que al carecer de vocales más neutro será.
¿No había tias en España con formación, experiencia y valia para este puesto?¿Qué hizo esta para llegar a ministra? Las malas lenguas dicen que simplemente tener buen enchufe, y la verdad que de otro modo no se explica. Ya somos iguales que los hombres, igual que ellos podemos llegar a cualquier puesto si tenemos un buen padrino (o padrina).
Yo propongo que nos dejemos de tanta tontuna, que nos hace andar para atrás, y hagamos lo que siempre hemos hecho; demostrar que lo que un tio hace lo podemos hacer nosotras igual, y protestar donde haga falta cada vez que quieran aprovecharse pagándonos menos o relegándonos de los puestos de responsabilidad, o simplemente tratándonos con ese paternalismo que tanto jode.
No hacen falta leyes diferentes para las mujeres, si aceptamos eso ya aceptamos que no nos podemos defender solas. Que yo sepa, si un tio le pega a otro, el agredido puede y debe denunciar; si en una agresión la víctima no puede defenderse también es agravante. Lo que estaba mal es la forma en que la gente veía la situación; parecía que los malos tratos eran cosa de pareja y no había que meterse. Se prefiere a hombres que a mujeres porque ellos no piden días para el pediatra ni bajas por maternidad, pero lo cierto es que ellos también tienen hijos ¿Por qué el día lo tengo que pedir siempre yo? Pues si lo veo injusto se lo debo exponer al padre de la criatura, repartamonos las cargas.
Que queda mucho por hacer esta claro, pero a mi me importa una mierda que todo este en masculino, en femenino o en neutro. Tengo ocasión de hablar con chicos jóvenes, y tanto en el discurso de ellos como el de ellas veo que poco ha cambiado en el fondo desde que yo tenía su edad. En concreto hay una idea que me resulta especialmente repugnante, la del valor de la virginidad; todo tio sigue pretendiendo que su mujer no haya estado nunca con otro, como quien quiere por fin estrenar un coche. Si eso no es tratarnos como cosas, pues no sé que será. No lo entiendo muy bien, porque a mi me trae sin cuidado el historial que traiga quien esté a mi vera, tal vez porque yo a un tio no lo puedo ver como a una cosa, una propiedad. Me puede caer bien, regular o mal, pero no puede ser una cosa. Tampoco podría estar con uno de estos que su casa es su castillo, cabeza de familia y ordeno y mando; para mí todo empieza por ser amigos, porque para jefes ya he tenido muchos, y no me he ido a la cama con ellos.
Me revientan esas mujeres que están orgullosas de lo celoso que es su marido; el les dice hasta la ropa que deben llevar, siempre recatada, no sea que otro vea la mercancia y se la robe. Me imagino el caso opuesto "Manolo ¿Así vas a salir a la calle? ¡Pareces un chapero!". Por suerte o por desgracia siempre tuve más amigos que amigas, y he compartido con ellos muchas juergas y muchas charlas, e informo a toda la que no lo sepa de que cuanto más celoso con la novia más rápido corre detrás de todo lo que se mueva.
Hoy me he acordado de esta individua, que sigue chupando del bote por cierto, y me pregunto si así se pretende que seamos todas... y todos, claro.

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