8 jul. 2011

Pan duro, de Marea

Tengo una amiga en Granada que pocas veces he visto triste. Es, como yo, hija de guardia civil, pero su padre murió cuando ella era un bebé. Pasó gran parte de su infancia en el colegio de monjas de Valdemoro, que por lo visto lo único de bueno que tenía es que podían verse con los guardias jóvenes. No debió ser muy buenecita, porque en lo que era 8º de la EGB (2º de ESO ahora) repitió y tuvo que dejar el colegio.
Yo no es que repitiera, es que tuve años que practicamente no fui al colegio... y luego repetí la jugada en el instituto. Hasta la facultad no fui capaz de mantener mi vida en un cierto orden.
Su madre la quitó de estudiar, y empezó a trabajar en los hiper de promotora. Luego se fue al paro. Se quedó embarazada de su primer hijo sin casa ni curro ni ella ni su compañero, y desde entonces lleva luchando 20 años, y ya tiene tres hijos. Hace unos 6 años le diagnosticaron lupus, y ahora lucha por salir adelante y con la enfermedad; la lleva sin ningún tipo de victimismo, habla de ella sin amargura.
Se compró una casa, y la tuvo que vender. Puso un negocio y terminó teniéndo que cerrar y con un prestamo que devolver. Cuando se quedó embarazada de su tercer hijo la despidieron del único trabajo donde sí la veía yo prosperar. Argumentaron la desaparición del puesto de trabajo, y luego contrataron a otra persona que hacia lo mismo que ella pero con otra denominación. Esto pasa más de lo que la gente se cree; si vas a tener un crío, procura que el papi tenga nómina porque la tuya está en el aire. De esto poco saben las personas que tienen contratos indefinidos en grandes empresas, pero en las pequeñas es más común de lo que se cree. En el caso de los contratos de obra y servicio, casi norma general.
Bueno, pues ella siempre está de buen humor, siempre es positiva y siempre encuentra con qué llenar su vida. La felicidad es un estado mental, hay gente que no sería feliz aunque lo tuviese todo, y gente que siempre será feliz porque lo lleva todo dentro.
Tal vez tiene presente que hay personas como las de este video de marea.
Yo soy feliz a tiempos, porque no tengo ese ánimo que envidio. Me aburro fácilmente de todo, me fijo siempre en lo que no puedo tener más que en lo que tengo. La peor manera de "no tener" algo es cuando sabes que, aunque te lo ofrecieran en bandeja, dirías no, porque no debes. Ahí no hay esperanza de que el mundo de una de sus vueltas y te lo traiga. Nunca había sentido esto hasta hace muy poco.

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