14 sept. 2011

En la tele no paran de hablar de los recortes en educación, y yo me siento como si fuese una TV movie de esas que se estrella el asteroide; me están diciendo que se avecina el desastre y es inevitable. Estoy tan nerviosa que no puedo estar cinco minutos quieta, todo el rato ando buscando como llenar el tiempo para no estar pendiente de unos resultados que tardarán varias horas.
Así llevo varios días, no se me va de la cabeza nunca. Lo malo es que haciendo números me toca, me adjudican seguro, pero me va a tocar allí donde los profetas dan el último grito y se vuelven... iré preparando un nuevo cd para el coche y volveré a lamentarme de que no admita mp3, porque no me durará todo el camino.
¿Por qué todo tiene que ser siempre tan difícil para mí? Tengo una hermana que lleva desde antes de casarme yo en el mismo trabajo, en Granada, y allí se jubilará. Nunca ganó tanto como yo, no sé si le concederían una hipotéca, pero sabe qué va a pasar mañana. Tengo otra que nunca trabajó, salvo una vez un verano, y jamás tuvo problemas económicos. Vidas tranquilas y lineales. Para que me engaño, si yo llevase toda mi vida en el Zaidín (o en cualquier otro sitio) ya me habría vuelto loca.
Huvo un tiempo, cuando todavía mi hija estaba en Almería, que sólo me faltaba señalar con el dedo la A7 y decir "mi casaaa" como ET. Ya no sé si aceptaría sin inmutarme estar así otra vez.

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