12 ago. 2012

Hiroshima, 1945


En 1945, mientras este día nacía, murió Hiroshima.
En el estreno mundial de la bomba atómica, la ciudad y su gente se hicieron carbón en un instante.
Los pocos sobrevivientes deambularon, mutilados, sonámbulos, entre las ruinas humeantes. Iban desnudos, y en sus cuerpos las quemaduras habían estampado las ropas que vestían cuando la explosión.
En los restos de las paredes, el fogonazo de la bomba
atómica había dejado impresas sombras de lo que hubo: una mujer con los brazos alzados, un hombre, un caballo atado...

Tres dias después, el presidente Harry Truman habló por radio.
Dijo:
-AGRADECEMOS A DIOS QUE HAYA PUESTO LA BOMBA EN NUESTRAS MANOS, Y NO EN MANOS DE NUESTROS ENEMIGOS; Y LE ROGAMOS QUE NOS GUIE EN SU USO DE ACUERDO CON SUS CAMINOS Y SUS PROPÓSITOS.

(Eduardo Galeano)

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