23 ago. 2012

Un militar de 23 años filtro los archivos de Wikileaks y se enfrenta a la pena de muerte por los crímenes que sacó a la luz


Bradley Manning es el militar estadounidense de 23 años acusado de ser quien, escuchando Lady Gaga (y con un cd grabable con la etiqueta de la cantante), filtró más de 500.000 documentos confidenciales que armaron el revuelo periodístico, político, y diplomático de Wikileaks, además de filtrar antes el escalofriante video de “Collateral Murder”
Está preso hace casi un año, acusado de 22 cargos diferentes (la mayoría le darían entre 50 años y cadena perpétua), entre los cuales está el de “colaborar con el enemigo” (que basta con ver alguna serie o película yanqui para saber que se condena con la pena de muerte).
Varias organizaciones de Derechos Humanos, y representantes de distintos rubros dicen que (obviamente) está detenido en condiciones de tortura. Bradley Manning permanece preso en una carcel de máxima seguridad en Virginia.
• En confinamiento solitario en una celda de 2 x 4 metros. Pasa absolutamente solo (sin ni siquiera ver a otros presos) 23 horas al día. En esa celda tiene prohibido hacer cualquier tipo de ejercicio. Si lo ven haciendo alguna rutina, lo fuerzan a que pare.
• Tiene 1 hora por día para caminar, esposado de pies y manos, caminando en “ochos” en un cuarto vacío.
• Entre las 5:00 y las 20:00 hs. tiene prohibido dormir. Si los guardias lo ven durmiendo, deben exigirle que se despierte y permanezca sentado o parado.
• Está totalmente incomunicado. Aunque todo el día cada 5 minutos le preguntan si está bien, y está obligado a contestar. Por lo que un descanso sano es algo así como una utopía.
• Lo tienen 24 hs. vigilado en un monitoreo “anti-suicidio”, a pesar de que nunca dio indicios de querer lastimarse.
• Lo hacen dormir desnudo, o vestido solo con un calzoncillo con velcro. Porque a raíz de ese monitoreo dijo sarcásticamente que “si quisiera hacerme daño podría conseguirlo hasta con el elástico de mis calzoncillos o el cordón de mis zapatillas“. Así que por la noche y hasta después de la inspección de la mañana (para la que forma también desnudo) le sacan toda su ropa.
La idea central es desmoralizarlo y que confiese que conspiró con Julian Assange (de Wikileaks) para tener algún motivo oficial para inculpar al sueco.
Hay una carta abierta a Obama (no olvidar el dato: Premio Nobel de la Paz en 2009), firmada por 295 expertos de distintas universidades (profesores, abogados, y demás, entre ellos el asesor del Departamento de Justicia de EEUU) que dice cosas como las siguientes:
“La suma de esas condiciones de las que se ha informado ampliamente supone una violación de la Octava Enmienda, que prohíbe el castigo cruel e inusual y de la Quinta Enmienda, que protege del castigo sin juicio previo. Si continúa, podría suponer una violación del estatuto criminal contra la tortura.”
“Si Manning es culpable de un crimen, que sea juzgado, hallado culpable y castigado según la ley. Pero su trato debe ser según la Constitución. No hay excusa para este trato degradante e inhumano como castigo antes de un juicio.”
Y Larry Tribe, uno de los firmantes de la carta, profesor de Obama en Harvard, y nombrado por él mismo asesor del Departamento de Justicia de Estados Unidos, dice también:
“El trato es inaceptable, porque supone una violación a su persona y a su libertad, sin otorgarle derecho a juicio justo, y porque aplica un castigo cruel e inusual de un modo en que no debería infligirse a alguien de forma constitucional, aunque ese alguien hubiera sido condenado por ofensas terribles, y menos aun en el supuesto de que solo hubiera sido acusado de esas mismas ofensas.”
El presidente Obama dijo al respecto en una rueda de prensa (apreciación personal e intransferible: al principio podía llegar a parecer ingenuo o un poco idiota… ahora ya no quedan dudas de que el morocho se pasa de garca):
“Yo mismo le pregunté al Pentágono si las condiciones de su encarcelación son apropiadas y de acuerdo a nuestros requisitos básicos, y ellos me aseguraron que sí lo son.”
Mientras tanto John Bolton, el antiguo embajador de Estados Unidos ante la ONU, dijo en algún momento que a Manning debería aplicársele la pena de muerte y que estaba dispuesto a “asesinar con sus propias manos” al soldado.
Mike Huckabee, ex gobernador y ex candidato a la presidencia de Estados Unidos, dijo por su parte que “cualquier castigo que no sea la ejecución es demasiado amable” (dato escalofriante: el hombre dio las declaraciones mientras… firmaba ejemplares de uno de los libros para niños que escribió).
Mientras tanto, Bradley Manning sigue preso en esas condiciones degradantes, y de a poco va consiguiendo el apoyo (sin saberlo) de varias organizaciones que abogan por los derechos humanos y otras causas. Todas ellas se van nucleando en la Red de Apoyo a Bradley Manning.

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