25 sept. 2013

Torturando en nombre de la ciencia, y además para no avanzar nada

"Los tres jóvenes primates de la fotografía no saldrán vivos de los aparatos de inmovilización. Son torturados continuamente con descargas eléctricas que les administran a través del cinturón metálico que los mantiene inmovilizados, y con ello desarrollan síntomas similares a los de los ataques epilépticos: convulsiones, perdida de conciencia, etc. El pretexto de los experimentos es descubrir una cura para la epilepsia, pero teniendo en cuenta que en el ser humano los ataques epilépticos surgen espontáneamente y no como consecuencia de descargas eléctricas, todos los experimentos similares que se han realizado con animales desde principios del siglo XX han sido inútiles, como era de esperar. La incidencia de la epilepsia sigue aumentando, lo que no es sorprendente si tenemos en cuenta que la “investigación médica” se ha confiado a psicópatas retrasados y a charlatanes ansiosos de recibir subvenciones económicas. ("La vivisección es un fraude científico", una investigación de Hans Ruesch, apéndice a la edición española de Matanza de Inocentes, p. 683)."
 

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