3 sept. 2014

Atando cabos

Odio días muertos como el de hoy, odio los días en que paro y no quiero parar; porque es más fácil no pensar y el tiempo pasa más rápido cuando no paras. Ayer estuve en la playa, y sé que va a ser el último o penúltimo día. Nos quedamos hasta que se puso el sol, y una amiga mía hizo la foto.

Mi hija dice que hay mucha gente escribiendo blog, y que todo el mundo "presume" de tener viva interior en plan profético-filosófico, seguramente es verdad. Es una forma anónima y abierta de expresarte sin expresarte realmente, y sin que te critiquen si no es tu deseo, basta con no permitir comentarios, es una forma de decir lo que piensas sin aburrir a nadie, porque nadie está obligado a leerte.

En mi caso el blog es simplemente algo que me relaja, un lugar donde ir "coleccionando" música y poemas que me gustan, y donde puedo hablar desde política a sentimientos sin tener que importarme si quienes lo leen están de acuerdo o no. De alguna forma mi blog es parte de la forma en que me gusta vivir, que es con libertad. Acepto todo tipo de críticas y reflexiones, pero creo que la mejor manera de decir que no te gusta es no leerlo, y de decir que sí te gustó es compartirlo.

Y vuelvo al título de la entrada. Estoy ahora atando cabos sueltos, ordenando mi vida, y para eso hay que saber parar y buscarse uno mismo en soledad, enfrentarnos a lo que nos perturba, asumir los errores y buscar soluciones... Y tal vez por eso quiero mantenerme ocupada y no parar, no encontrarme a mí misma en el vacío y el silencio. En estos últimos meses he conseguido cambiar cosas que daba por sentado que me iban a acompañar el resto de mis días, he pensado mucho en si de verdad quería hacer muchas de las cosas que hacía, en qué andaba buscando. Los filósofos-profetas de los blog y el face (gente como yo)hacen sus cartelitos diciendo "sé tu mismo, quien te aprecia te quiere como eres", pero se basan en una gran mentira. Las personas no somos cosas aisladas, como obras de arte exhibidas tal como son; las personas cambiamos, continuamente, nuestras vidas nos cambian. Muchas veces yo misma he querido cambiarme para encajar mejor, y eso es un gran error que a nadie recomiendo. Es bueno esforzarse por cambiar si ese cambio te hace feliz, aunque a lo mejor reduzca el número de las personas que se cuentan entre tus amigos; aunque tal vez encajes aún menos. Nunca hay que dejar de buscar la felicidad, y si la has tocado, aunque sea fugazmente, te das cuenta de que merece la pena luchar por ella.

Mi amiga, la que hizo la foto, tenía como objetivo tener un hijo, para ella el padre del niñ@ es lo de menos, su idea de la felicidad es la maternidad. Yo no comparto eso, pero le digo que lo siga intentando. Para otros puede ser tocar en el Viña Rock... cada uno tiene su propia idea de lo que es el cielo. Puede ser una persona o un trabajo o un lugar. Lo que tengo claro es que cuando se sabe por qué estás luchando, el camino hasta alcanzarlo puede ser tu felicidad, en cada objetivo conseguido, en cada paso que das.

No me arrepiento de las batallas perdidas, me arrepiento de aquellas que no quise pelear.

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