9 nov 2025

Como serpientes en la hierba

 Hará unos dos años se puso en contacto conmigo una conocida, era una tía con la que tuve un amigo común. Estaba la buena señora más sola que la una, y yo que recojo perricos abandonados, por más que terminen mordiéndome, le abrí las puertas. Por mediación mía se introdujo en mi grupo de amigos. 

En ese momento acababa yo de terminar una relación y estaba recuperando mi vida, mis amigos y mis costumbres. Al principio todo bien, se integró y no dio problemas, pero he aquí que se quedó pillada de uno de mis amigos y no era mutuo. Yo solía quedar con este amigo dos o tres veces por semana, además de las veces que coincidíamos cuando estábamos todos, y a día de hoy lo seguimos haciendo.

Bueno, ahí empezó a dar la cara la mujer, declarándole la guerra a otra amiga por culparla de que mi colega no quisiera nada con ella. Para resumir, yo veía que todo el mundo se iba apartando de ella sin saber por qué, hasta que me enteré de que estaba acribillando a mensajes a la supuesta culpable de su mal de amores. Ella, por razones que no alcanzo a imaginar, atribuyó el que todos le dieran de lado a que yo (la que le abrió las puertas, es menester echarle huevos al tema) hablaba mal de ella. En fin, un día discutimos y lo mismo que recogí el perrico le di una patada y no quise saber nada más... Lo único que hice fue pasar, y a partir de ahí los mensajes insultantes fueron para mí. La bloqueé en todas partes, deseando verla en persona para explicarle de forma clara que me dejara en paz.

Ayer celebraba ella su cumpleaños y había invitado al colega, que estuvo toda la tarde conmigo. Como al mensaje de invitación él no respondió, le mandó otro diciendo que ella no quería hablar, pero que todos sus males venían de mis "movimientos en la oscuridad". A mí que me río de todo y lo primero de mi misma, solo se me ocurrió decir que los movimientos no eran en la oscuridad, que yo para f***** no apago luces.

Íbamos de un bar a otro bar cuando de pronto aparece la loca y llama al colega. La vi y no me lo pensé; me fui directa. Entre una amiga (siguiente víctima seguro) de ella y mi colega no me dejaron ejercer mis funciones didácticas más que unos segundos, pero creo que entendió muy bien que no se puede estar insultando a la gente por mensajitos, porque te los puedes encontrar luego en persona.

Mi amigo tiró de mí y seguimos camino al siguiente bar. Me dijo que después de eso como esta loca lo vuelva a molestar la bloquea hasta en persona, si la ve no la conoce, que está hasta las narices de que ataque a la otra y a mí por la espalda, como serpiente escondida en la hierba... Toda la manía de ella es conseguirlo a él, y él cada vez la odia más por meterse con personas a quienes quiere.

Una gran verdad en esta vida es que quien no es para ti da igual lo que hagas, sigue sin ser para ti. Las derrotas hay que llevarlas con dignidad, hay que saber perder y ganar. Yo no tengo interés sentimental alguno en un hombre al que conozco hace años, suficientes años para que sea imposible otra cosa que la amistad. De hecho, en el tiempo que he sido amiga de esta víbora me dio lugar a conocer a una persona, que acabara esa relación y estar ahora empezando a conocer a otro; no he vivido pensando en ella ni ando buscando enrollarme con mi compañero de barras. Yo ando por este barrizal que es la vida buscando mi propia felicidad; cuando quiero, quiero de verdad, y cuando doy mi amistad la doy sinceramente. No me meto en la vida de nadie ni hablo de nadie.

Tened cuidado a quien tendéis la mano, porque es muy probable que quien está solo sea porque tiene algo que aleja a todo el mundo.

14 oct 2025

Rutinas

 Hace 20 años que trabajo en lo mismo. Como alguna vez he dicho, para mí los años empiezan y acaban en septiembre porque soy profesora. La profesión acaba siendo parte de mi misma y modela la forma de pensar, hasta llega un momento que reconoces a tus colegas por la forma de moverse y hablar antes de que te digan a qué se dedican.

Durante todos estos años una parte muy pesada del trabajo ha sido corregir exámenes. Era pesado y a veces desesperante; letras que parecen jeroglíficos egipcios, leer varias veces la misma barbaridad y saber que se han copiado varios del que menos estudió... Pero lo hacía, sin problema, hasta mediados del curso 23/24. Ese año tenía a mi cargo un 2º de Bachillerato en uno de los centros públicos de mayor nivel de la región, preparándoles para mi materia en el acceso a la universidad, y empecé a tener problemas para leerlos. Ya llevaba tiempo teniendo problemas serios, que me obligaron a dejar de conducir de noche y a dejar aparcada la moto, pero lo peor empezó entonces. Yo iba a mis revisiones, y al parecer o no buscaron o no quisieron ver lo que me estaba pasando. El curso pasado, ya en la segunda evaluación, se me hizo imposible seguir. Llevaba meses con exámenes tipo test por classroom para no tener que corregir pero ya es que dar la clase o desplazarme al centro a primera hora (amanecer en invierno) eran odiseas.

En ese momento acababa de perder contacto con mi hijo (del que sigo sin saber nada) y me encontraba entre un mar de papeles que nunca parecía terminar para tener la legítima propiedad de mi piso. El verme cada vez más desvalida e incapaz de trabajar era la gota que faltaba para bordear la depresión. Pedí cita en el médico de cabecera y, el día anterior a ir a pedir mi baja, recogí todas mis cosas en el instituto al que nunca iba a volver. En realidad estaba convencida de que nunca volvería a pisar un instituto. De las personas que me conocían y me trataban con frecuencia, sólo dos o tres sabían lo que me estaba pasando. Mantuve la buena cara.

Recuerdo perfectamente el trayecto del departamento a la bici y la llegada a mi casa. Recuerdo sentirme como un animal herido que se retira a morir, porque tenía decidido que si llegaba a ser una persona dependiente no seguiría viviendo.

Al día siguiente me dieron la baja, pero yo no me rendí y terminé en urgencias hablando con un oftalmólogo joven, la única persona que me escuchó y se conmovió con mi desesperación. Me hizo todas las pruebas que creo se pueden hacer, estando en oftalmología él, las limpiadoras y yo; nadie más, ni un enfermero. Cuando terminó me dijo que lo que tenía se solucionaba con un procedimiento laser, y que este procedimiento no se hace por urgencias, pero me lo iba a hacer al menos en un ojo para que recuperase la autonomía. Dentro de una semana me harán el láser en el otro ojo, si hubiera tenido que esperar a la cita haría 6 meses que estaría en las mismas condiciones que llegué a urgencias. No sé si cuando me realicen el procedimiento en el otro ojo la mejoría será tan grande como en el primero, pero aunque me quedase como estoy puedo llevar una vida plena.

Todo esto viene a que esta tarde estoy corrigiendo la primera tanda de exámenes escritos de este curso y lo hago sin dificultad. Algo tan rutinario y que he hecho tantas veces hoy, de repente, me parece algo maravilloso; poder trabajar como siempre lo he hecho. Durante año y medio me fui adaptando a mis dificultades y había olvidado lo fáciles que son las cosas cuando no arrastras una discapacidad tan grave. 

No me gusta la obligación de levantarme y pasarme la mañana en el instituto, no me gusta leer lo mismo en 35 exámenes, no me gusta aguantar reuniones interminables... Pero me gusta poder enseñar, que algún día vaya al médico o a sacarme sangre y me encuentre un alumno a quien preparé para la universidad y consiguió la nota necesaria, o que mis alumnos del grupo de mejora (a todos les pasa algo, todos tienen problemas graves) me sigan por los pasillos preguntando si corregí sus exámenes y lo hagan con ilusión porque en cada clase con ellos me da igual si aprenden o no; lo que me importa ahora es que se sientan capaces de aprender, se sientan válidos ellos también en un mundo que los margina. 

Me siento como si la vida me hubiese dado una prórroga cuando creía que ya no había nada para mí. Ahora espero los pocos días que faltan para la intervención, con la esperanza de desempolvar mi moto y volver a conducir yo mi coche, ojalá sea así; pero si no lo es, seguiré adelante igualmente.

12 oct 2025

Joaquín Sabina, "Donde habita el olvido"

 Como siempre al poner una canción con su letra, etiqueto al cantante o al grupo para que aparezca en la barra lateral y sea fácil de encontrar para quien busque la letra. Me acabo de dar cuenta con asombro de que es la primera que pongo de este hombre, a pesar de que hay muchas que me las sé. 

Nunca vuelvo atrás a ver que puse, más que hace mucho tiempo que pongo muy poco, y ahora al mirar me doy cuenta de que sólo escribo en los peores momentos de crisis. Otros lloran, yo escribo. Me he dado cuenta de que llevo muy mal las rupturas, incluso las que ocurren por decisión mía.

El daño que una persona puede hacerte depende de lo que te importe esa persona, yo nunca quise a medias; por eso lo bueno fue siempre espectacular y lo malo fue siempre muy malo.

Estuve con la misma persona casi toda mi vida, y tuve que tomar la decisión de terminar. Después de eso creo que solo he tenido dos relaciones significativas, y en cuanto fui consciente de que iban por el camino de la primera no fue difícil decidir que ya no más; fue doloroso, pero no difícil de hacer, no dude un minuto. Cuando digo relaciones significativas me refiero a que auténticamente vi en su momento que quería quedarme con esa persona lo que me quedara de vida si era posible.

Mientras, entre relaciones y tiempos de olvidar, trabajé en mi misma, busqué que mochilas llevaba del pasado para arrojarlas a un lado del camino, busqué las heridas y procuré curarlas para poder seguir avanzando. Como dice la canción de Sínkope "Sé que mi fortuna no solo es la Luna, también son mis pasos", y las cosas que van mal no sólo se deben a los demás, yo también (y por desgracia demasiadas veces) he sido quien metió la pata hasta el fondo. Sé que soy buena gente, porque los que me han dado oportunidad de conocerme me tienen cariño; pero por buena gente que seas, si no controlas tus emociones y explotas cuando no debes y sin suficientes motivos, alejarás de ti a personas que podían haber hecho mejor tu vida. A veces se está cabreada con la propia vida porque no vemos justo lo que nos está pasando y la reacción puede ser salvaje, pero comprendí que seguir un camino autodestructivo no iba a devolverme a mi hijo.

Esta mañana me parece estar de resaca, pero no es por anoche. Anoche, como tantas veces ya, me retiré para no caer en antiguos hábitos; miré a mi alrededor y una parte de mí quería quedarse, pero me fui porque he aprendido que, en el momento, eso habría hecho desaparecer la tristeza, pero esa tristeza me estaría esperando por la mañana. La resaca a la que me refiero es por haber estado en una montaña rusa emocional, con pensamientos contradictorios, con dolor por lo que me falta y de ira por sentir que no lo merezco. Esta vez no tengo claro que tenga que ser así porque de seguir iría a peor, siento que si hubiera habido más calma por su parte y por la mía, que si hubiéramos sabido gestionar las cosas de otra manera, estaríamos bien juntos y con el tiempo habríamos aprendido a entendernos el uno al otro. Eso hace que me parezca un absurdo monstruoso lo que ha ocurrido, pero comprendo que este ha sido el final y no puedo hacer nada para arreglarlo. Una relación son dos, y da igual lo que yo quiera, piense o sienta si para él da todo igual y prefiere retirarse a poner también de su parte.

Ayer salí a andar y como tantas veces voy caminando y cantando en mi mente alguna canción. Me venían unos versos a la cabeza pero no recordaba que canción era; la busqué por esos versos y resultó ser esta que pongo a continuación. Los versos eran: "Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido".


Letra de "Donde Habita el Olvido", de Joaquín Sabina

Cuando se despertó
No recordaba nada
De la noche anterior
Demasiadas cervezas
Dijo al ver mi cabeza
Al lado de la suya en la almohada
Y la besé otra vez
Pero ya no era ayer sino mañana
Y un insolente sol
Como un ladrón entró
Por la ventana
El día que llegó
Traía ojeras malvas y barro en el tacón
Desnudos pero extraños
Nos vio roto el engaño de la noche
La cruda luz del alba
Que era la hora de huir
Y se fue sin decir llámame un día
Desde el balcón la vi
Meterse en el trajín de la Gran Vía
Y la vida siguió 
Como siguen las cosas que no tienen mucho sentido
Una vez me contó un amigo común que la vio
Donde habita el olvido
Donde habita el olvido...

La pupila archivó
Un semáforo rojo, una mochila, un Peugeot
Y aquellos ojos miopes
Y la sangre al galope por mis venas
Y una nube de arena 
Dentro de su corazón
Y esta racha de amor sin apetito
Los besos que perdí por no saber decir
Te necesito

Y la vida siguió 
Como siguen las cosas que no tienen mucho sentido
Una vea me contó un amigo común que la vio
Donde habita el olvido...




11 oct 2025

Luz

 Estoy pasando días oscuros, y en estos días oscuros me acordé muchas veces de mis amigas, de las que fuimos el trio calavera, de mis hermanas aquí en esta ciudad a la que no pertenezco pero me acoge.

Hoy he salido temprano, y el último bar fue el bar de siempre. Llegué sola, porque el colega que iba conmigo iba en moto y, curiosamente, siempre llego yo antes andando. Vi que había concierto y mucha gente, y buscaba donde apalacancarme cuando una voz me llamó. Miré, la vi, me acerqué, nos abrazamos y volvimos a ser hermanas en ese momento.

Me alegro inmensamente y doy gracias a la vida porque cuando sentía que siempre me quitaba todo lo que amaba, me devuelve a mi hermana. Me apoyó siempre cuando me caía y me mantuvo en pie. Jamás me juzgó, jamás hubo condiciones, y en este momento la necesitaba y como si lo presintiera aquí está una vez más. Al fin decidió escoger otro camino, otra vez podemos caminar juntas.

A los amigos que están y los que se fueron, a las personas que cuando siento no tener razones para seguir me las dan, dedico esta canción. Que, a pesar de los pesares, aunque la tristeza os aplaste, no olvidéis que tendréis amigos, tendréis amores... Tendréis amigos.



9 oct 2025

La invasión de los ladrones de cuerpos

 Por primera vez tal vez en años, me acabo de despertar cuando el mundo ya funciona a mi alrededor. Mientras escribo se oyen coches y gente en la calle y es claramente de día a pesar de los nubarrones que anuncian jueves de lluvia. Ayer decidí adherirme al movimiento "ponga Orfidal en su vida". Si no puedes vencerlos, únete a ellos; ya era como la única que no se dejó invadir en "los invasores de cuerpos". En esa película, llegan no se sabe de donde unas "vainas" que sustituyen a la gente mientras duerme; el sustituto tiene el físico y los recuerdos de la persona (cuyo cuerpo desaparece en el proceso) pero está libre de toda emoción, de manera que se forma una sociedad pacífica y equilibrada.

Bueno, os resumo mi experiencia. Ciertamente te quita la ansiedad, te empieza a dar todo más igual e incluso, con las emociones anestesiadas, piensas con más claridad. El problema está cuando le hablas a una amiga y, en vez de mandar whatsap, ésta inmediatamente te llama y te dice que dónde estás, que qué tal unas cervezas. Coges la bici y tiras para el bar. En el bar todo muy bien, hablas, cuentas, te cuentan, te ríes... Pero he aquí el problema; cuando cogí la bici para volver creí que no llegaba, era como si de repente hubiese perdido el sentido del equilibrio. Pensé "por caerme con una bici no me voy a matar, pero como me cruce con un coche probablemente sí", y me dio igual. Para eso sirven los remedios químicos que nos dan en esta sociedad cada vez más deshumanizada; para que todo nos de igual.

Me lo recetaron hace meses por un problema de salud, que llegó a hacerme decidir que si no tenía solución no quería vivir así. Cuando llegas a esa decisión y tus razones son sólidas, tienes muy claro que no cambiarás de opinión, y no es precisamente lo mejor tener eso en la cabeza para dormir como un lirón y que no aparezca la ansiedad. El problema tenía solución, y al saberlo desapareció la angustia y no necesité tomar nada. Pero ahí sigue la receta electrónica y tengo acumuladas como 4 cajas de las dichosas pastillas.

Yo que siempre quise probarlo todo, y siempre supe no quedarme pillada con nada, ya sé cómo vive toda esa gente. Están muy bien porque no sienten nada, y si con una no basta se las toman de dos en dos y les funciona. Están muertos en vida. Cada persona que te cruzas por la calle es una historia, con sus cicatrices del pasado y sus luchas del presente, pero muchos de ellos han olvidado que, para sentir de verdad todo lo bueno que ofrece la vida, hay que beber también la copa de dolor y angustia cuando nos toca. Yo decidí en su momento que si no podía seguir viviendo como lo he hecho siempre prefería no vivir, eso también fue rendirse. Sigo pensando igual, cuando ya no quieres lo que la vida ofrece es mejor irse, tal vez con la esperanza de que haya algo más allá; sería una agradable sorpresa encontrarme allí con tantos que se fueron antes. Pero mientras puedas seguir viviendo plenamente, mientras la salud acompañe, hay que seguir. No será mañana ni seguramente dentro de un mes, pero cuando esté preparada alguien vendrá a escribir nuevas historias en mi piel y darme ese calor que todos necesitamos.