14 oct 2025

Rutinas

 Hace 20 años que trabajo en lo mismo. Como alguna vez he dicho, para mí los años empiezan y acaban en septiembre porque soy profesora. La profesión acaba siendo parte de mi misma y modela la forma de pensar, hasta llega un momento que reconoces a tus colegas por la forma de moverse y hablar antes de que te digan a qué se dedican.

Durante todos estos años una parte muy pesada del trabajo ha sido corregir exámenes. Era pesado y a veces desesperante; letras que parecen jeroglíficos egipcios, leer varias veces la misma barbaridad y saber que se han copiado varios del que menos estudió... Pero lo hacía, sin problema, hasta mediados del curso 23/24. Ese año tenía a mi cargo un 2º de Bachillerato en uno de los centros públicos de mayor nivel de la región, preparándoles para mi materia en el acceso a la universidad, y empecé a tener problemas para leerlos. Ya llevaba tiempo teniendo problemas serios, que me obligaron a dejar de conducir de noche y a dejar aparcada la moto, pero lo peor empezó entonces. Yo iba a mis revisiones, y al parecer o no buscaron o no quisieron ver lo que me estaba pasando. El curso pasado, ya en la segunda evaluación, se me hizo imposible seguir. Llevaba meses con exámenes tipo test por classroom para no tener que corregir pero ya es que dar la clase o desplazarme al centro a primera hora (amanecer en invierno) eran odiseas.

En ese momento acababa de perder contacto con mi hijo (del que sigo sin saber nada) y me encontraba entre un mar de papeles que nunca parecía terminar para tener la legítima propiedad de mi piso. El verme cada vez más desvalida e incapaz de trabajar era la gota que faltaba para bordear la depresión. Pedí cita en el médico de cabecera y, el día anterior a ir a pedir mi baja, recogí todas mis cosas en el instituto al que nunca iba a volver. En realidad estaba convencida de que nunca volvería a pisar un instituto. De las personas que me conocían y me trataban con frecuencia, sólo dos o tres sabían lo que me estaba pasando. Mantuve la buena cara.

Recuerdo perfectamente el trayecto del departamento a la bici y la llegada a mi casa. Recuerdo sentirme como un animal herido que se retira a morir, porque tenía decidido que si llegaba a ser una persona dependiente no seguiría viviendo.

Al día siguiente me dieron la baja, pero yo no me rendí y terminé en urgencias hablando con un oftalmólogo joven, la única persona que me escuchó y se conmovió con mi desesperación. Me hizo todas las pruebas que creo se pueden hacer, estando en oftalmología él, las limpiadoras y yo; nadie más, ni un enfermero. Cuando terminó me dijo que lo que tenía se solucionaba con un procedimiento laser, y que este procedimiento no se hace por urgencias, pero me lo iba a hacer al menos en un ojo para que recuperase la autonomía. Dentro de una semana me harán el láser en el otro ojo, si hubiera tenido que esperar a la cita haría 6 meses que estaría en las mismas condiciones que llegué a urgencias. No sé si cuando me realicen el procedimiento en el otro ojo la mejoría será tan grande como en el primero, pero aunque me quedase como estoy puedo llevar una vida plena.

Todo esto viene a que esta tarde estoy corrigiendo la primera tanda de exámenes escritos de este curso y lo hago sin dificultad. Algo tan rutinario y que he hecho tantas veces hoy, de repente, me parece algo maravilloso; poder trabajar como siempre lo he hecho. Durante año y medio me fui adaptando a mis dificultades y había olvidado lo fáciles que son las cosas cuando no arrastras una discapacidad tan grave. 

No me gusta la obligación de levantarme y pasarme la mañana en el instituto, no me gusta leer lo mismo en 35 exámenes, no me gusta aguantar reuniones interminables... Pero me gusta poder enseñar, que algún día vaya al médico o a sacarme sangre y me encuentre un alumno a quien preparé para la universidad y consiguió la nota necesaria, o que mis alumnos del grupo de mejora (a todos les pasa algo, todos tienen problemas graves) me sigan por los pasillos preguntando si corregí sus exámenes y lo hagan con ilusión porque en cada clase con ellos me da igual si aprenden o no; lo que me importa ahora es que se sientan capaces de aprender, se sientan válidos ellos también en un mundo que los margina. 

Me siento como si la vida me hubiese dado una prórroga cuando creía que ya no había nada para mí. Ahora espero los pocos días que faltan para la intervención, con la esperanza de desempolvar mi moto y volver a conducir yo mi coche, ojalá sea así; pero si no lo es, seguiré adelante igualmente.

12 oct 2025

Joaquín Sabina, "Donde habita el olvido"

 Como siempre al poner una canción con su letra, etiqueto al cantante o al grupo para que aparezca en la barra lateral y sea fácil de encontrar para quien busque la letra. Me acabo de dar cuenta con asombro de que es la primera que pongo de este hombre, a pesar de que hay muchas que me las sé. 

Nunca vuelvo atrás a ver que puse, más que hace mucho tiempo que pongo muy poco, y ahora al mirar me doy cuenta de que sólo escribo en los peores momentos de crisis. Otros lloran, yo escribo. Me he dado cuenta de que llevo muy mal las rupturas, incluso las que ocurren por decisión mía.

El daño que una persona puede hacerte depende de lo que te importe esa persona, yo nunca quise a medias; por eso lo bueno fue siempre espectacular y lo malo fue siempre muy malo.

Estuve con la misma persona casi toda mi vida, y tuve que tomar la decisión de terminar. Después de eso creo que solo he tenido dos relaciones significativas, y en cuanto fui consciente de que iban por el camino de la primera no fue difícil decidir que ya no más; fue doloroso, pero no difícil de hacer, no dude un minuto. Cuando digo relaciones significativas me refiero a que auténticamente vi en su momento que quería quedarme con esa persona lo que me quedara de vida si era posible.

Mientras, entre relaciones y tiempos de olvidar, trabajé en mi misma, busqué que mochilas llevaba del pasado para arrojarlas a un lado del camino, busqué las heridas y procuré curarlas para poder seguir avanzando. Como dice la canción de Sínkope "Sé que mi fortuna no solo es la Luna, también son mis pasos", y las cosas que van mal no sólo se deben a los demás, yo también (y por desgracia demasiadas veces) he sido quien metió la pata hasta el fondo. Sé que soy buena gente, porque los que me han dado oportunidad de conocerme me tienen cariño; pero por buena gente que seas, si no controlas tus emociones y explotas cuando no debes y sin suficientes motivos, alejarás de ti a personas que podían haber hecho mejor tu vida. A veces se está cabreada con la propia vida porque no vemos justo lo que nos está pasando y la reacción puede ser salvaje, pero comprendí que seguir un camino autodestructivo no iba a devolverme a mi hijo.

Esta mañana me parece estar de resaca, pero no es por anoche. Anoche, como tantas veces ya, me retiré para no caer en antiguos hábitos; miré a mi alrededor y una parte de mí quería quedarse, pero me fui porque he aprendido que, en el momento, eso habría hecho desaparecer la tristeza, pero esa tristeza me estaría esperando por la mañana. La resaca a la que me refiero es por haber estado en una montaña rusa emocional, con pensamientos contradictorios, con dolor por lo que me falta y de ira por sentir que no lo merezco. Esta vez no tengo claro que tenga que ser así porque de seguir iría a peor, siento que si hubiera habido más calma por su parte y por la mía, que si hubiéramos sabido gestionar las cosas de otra manera, estaríamos bien juntos y con el tiempo habríamos aprendido a entendernos el uno al otro. Eso hace que me parezca un absurdo monstruoso lo que ha ocurrido, pero comprendo que este ha sido el final y no puedo hacer nada para arreglarlo. Una relación son dos, y da igual lo que yo quiera, piense o sienta si para él da todo igual y prefiere retirarse a poner también de su parte.

Ayer salí a andar y como tantas veces voy caminando y cantando en mi mente alguna canción. Me venían unos versos a la cabeza pero no recordaba que canción era; la busqué por esos versos y resultó ser esta que pongo a continuación. Los versos eran: "Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido".


Letra de "Donde Habita el Olvido", de Joaquín Sabina

Cuando se despertó
No recordaba nada
De la noche anterior
Demasiadas cervezas
Dijo al ver mi cabeza
Al lado de la suya en la almohada
Y la besé otra vez
Pero ya no era ayer sino mañana
Y un insolente sol
Como un ladrón entró
Por la ventana
El día que llegó
Traía ojeras malvas y barro en el tacón
Desnudos pero extraños
Nos vio roto el engaño de la noche
La cruda luz del alba
Que era la hora de huir
Y se fue sin decir llámame un día
Desde el balcón la vi
Meterse en el trajín de la Gran Vía
Y la vida siguió 
Como siguen las cosas que no tienen mucho sentido
Una vez me contó un amigo común que la vio
Donde habita el olvido
Donde habita el olvido...

La pupila archivó
Un semáforo rojo, una mochila, un Peugeot
Y aquellos ojos miopes
Y la sangre al galope por mis venas
Y una nube de arena 
Dentro de su corazón
Y esta racha de amor sin apetito
Los besos que perdí por no saber decir
Te necesito

Y la vida siguió 
Como siguen las cosas que no tienen mucho sentido
Una vea me contó un amigo común que la vio
Donde habita el olvido...




11 oct 2025

Luz

 Estoy pasando días oscuros, y en estos días oscuros me acordé muchas veces de mis amigas, de las que fuimos el trio calavera, de mis hermanas aquí en esta ciudad a la que no pertenezco pero me acoge.

Hoy he salido temprano, y el último bar fue el bar de siempre. Llegué sola, porque el colega que iba conmigo iba en moto y, curiosamente, siempre llego yo antes andando. Vi que había concierto y mucha gente, y buscaba donde apalacancarme cuando una voz me llamó. Miré, la vi, me acerqué, nos abrazamos y volvimos a ser hermanas en ese momento.

Me alegro inmensamente y doy gracias a la vida porque cuando sentía que siempre me quitaba todo lo que amaba, me devuelve a mi hermana. Me apoyó siempre cuando me caía y me mantuvo en pie. Jamás me juzgó, jamás hubo condiciones, y en este momento la necesitaba y como si lo presintiera aquí está una vez más. Al fin decidió escoger otro camino, otra vez podemos caminar juntas.

A los amigos que están y los que se fueron, a las personas que cuando siento no tener razones para seguir me las dan, dedico esta canción. Que, a pesar de los pesares, aunque la tristeza os aplaste, no olvidéis que tendréis amigos, tendréis amores... Tendréis amigos.



9 oct 2025

La invasión de los ladrones de cuerpos

 Por primera vez tal vez en años, me acabo de despertar cuando el mundo ya funciona a mi alrededor. Mientras escribo se oyen coches y gente en la calle y es claramente de día a pesar de los nubarrones que anuncian jueves de lluvia. Ayer decidí adherirme al movimiento "ponga Orfidal en su vida". Si no puedes vencerlos, únete a ellos; ya era como la única que no se dejó invadir en "los invasores de cuerpos". En esa película, llegan no se sabe de donde unas "vainas" que sustituyen a la gente mientras duerme; el sustituto tiene el físico y los recuerdos de la persona (cuyo cuerpo desaparece en el proceso) pero está libre de toda emoción, de manera que se forma una sociedad pacífica y equilibrada.

Bueno, os resumo mi experiencia. Ciertamente te quita la ansiedad, te empieza a dar todo más igual e incluso, con las emociones anestesiadas, piensas con más claridad. El problema está cuando le hablas a una amiga y, en vez de mandar whatsap, ésta inmediatamente te llama y te dice que dónde estás, que qué tal unas cervezas. Coges la bici y tiras para el bar. En el bar todo muy bien, hablas, cuentas, te cuentan, te ríes... Pero he aquí el problema; cuando cogí la bici para volver creí que no llegaba, era como si de repente hubiese perdido el sentido del equilibrio. Pensé "por caerme con una bici no me voy a matar, pero como me cruce con un coche probablemente sí", y me dio igual. Para eso sirven los remedios químicos que nos dan en esta sociedad cada vez más deshumanizada; para que todo nos de igual.

Me lo recetaron hace meses por un problema de salud, que llegó a hacerme decidir que si no tenía solución no quería vivir así. Cuando llegas a esa decisión y tus razones son sólidas, tienes muy claro que no cambiarás de opinión, y no es precisamente lo mejor tener eso en la cabeza para dormir como un lirón y que no aparezca la ansiedad. El problema tenía solución, y al saberlo desapareció la angustia y no necesité tomar nada. Pero ahí sigue la receta electrónica y tengo acumuladas como 4 cajas de las dichosas pastillas.

Yo que siempre quise probarlo todo, y siempre supe no quedarme pillada con nada, ya sé cómo vive toda esa gente. Están muy bien porque no sienten nada, y si con una no basta se las toman de dos en dos y les funciona. Están muertos en vida. Cada persona que te cruzas por la calle es una historia, con sus cicatrices del pasado y sus luchas del presente, pero muchos de ellos han olvidado que, para sentir de verdad todo lo bueno que ofrece la vida, hay que beber también la copa de dolor y angustia cuando nos toca. Yo decidí en su momento que si no podía seguir viviendo como lo he hecho siempre prefería no vivir, eso también fue rendirse. Sigo pensando igual, cuando ya no quieres lo que la vida ofrece es mejor irse, tal vez con la esperanza de que haya algo más allá; sería una agradable sorpresa encontrarme allí con tantos que se fueron antes. Pero mientras puedas seguir viviendo plenamente, mientras la salud acompañe, hay que seguir. No será mañana ni seguramente dentro de un mes, pero cuando esté preparada alguien vendrá a escribir nuevas historias en mi piel y darme ese calor que todos necesitamos.



8 oct 2025

Whatever, Wherever, have a nice day

 Hace muchos años que escribo este blog, es el lugar a donde acudo cuando me siento mal para desahogarme porque sé que nadie entre mis conocidos conoce su existencia. Es solo un blog entre millones, que no tiene utilidad alguna; no hay recetas, no hay información de nada... No hay nada. Sólo hay de utilidad letras de canciones, pero entre la última que he puesto y la anterior han pasado creo que años.

En estos días oscuros, he escrito y borrado y vuelto a escribir, al ritmo de mis emociones. Las emociones son lo que hace que la vida valga algo, pero también son un infierno cuando no las podemos controlar y traen dolor. A ratos he pensado que todo estaba bien y superado, a ratos he pensado que no podría asimilarlo en mucho tiempo, a ratos he sentido ira y odio, a ratos solo sentía una tristeza que me helaba el alma. Es un tópico pero es verdad: la razón y el corazón muchas veces están en conflicto, y a ratos una u otro gana la batalla solo para emprender una nueva. 

Hoy salí un rato por la mañana, sigo de baja pero si me quedo aquí sola es mucho peor. Teóricamente pasé un buen rato, pero en cuanto emprendí la vuelta me vine abajo. Había ido a conocer a una persona y la impresión debiera haber sido buena, pero yo estaba ahí sentada hablando con él y al mirarlo solo pensaba en que esa no era la cara que yo quería ver. Quise coger un atajo, empezar rápidamente a actuar como si nada hubiese pasado hace sólo unos días, y me he dado cuenta de que no puedo.

La razón me dice que nunca volveré a verle y que no debo volver a verle, que no hay solución, que si siguiera volvería a pasar una y otra vez hasta odiarnos. La razón me dice que él es así y no puede ni quiere cambiar, y que yo no sé manejar esa situación. Aunque supiera manejarla, no puede depender solo de mí que no haya una ruptura cada mes.

El corazón me dice que es con él con quien quiero estar y no abrirá sus puertas a ningún otro. Que espere, que él me quiere y que tarde o temprano lo recordará y recordará como lo quise yo y que sigo queriéndolo.

La razón me dice que solo hace un año que lo conozco y tan solo dos meses que decidimos estar juntos, y en ese tiempo ya hubo otra ruptura. Me dice que es muy poco tiempo, que le doy una importancia que no tiene, que sentirme como me siento es propio de adolescentes no de personas adultas.

El corazón me dice que si me estoy comportando como una cría es porque me enamoré como una cría, le acepté y amé hasta sus defectos. Me dice que lo que sentía cuando me abrazaba, cuando hacíamos el amor, simplemente al verlo esperando frente a mi trabajo... todo eso era auténtico, y que no quiero perderlo. Cuando es ese sentimiento el que gana la batalla me siento tan mal que solo quiero teletransportarme en el tiempo a cuando ya haya dejado de doler.

La razón me dice que jamás funcionará, que da demasiada importancia a lo que piensen los demás y, lo que es peor, cree que me influye lo que puedan pensar los demás. Me dice que cree que no encaja en mi mundo porque hemos vivido de forma diferente aunque ahora llevemos el mismo camino, y también cree que yo no puedo encajar en el suyo. Me dice que está lleno de miedos y se protege tras un muro que nunca podré derribar. Si no puedo hacerlo, realmente nunca podré llegar a él.

El corazón me dice que el amor mueve montañas, que aprenderá a confiar en mí, que aprenderá que no porque me enfade le dejo de querer. Me dice que aprenderá a recordar, cuando le pueda el mal genio, quien soy. Me dice que si decide volver le abra las puertas.

La razón me dice que él no volverá porque no me quiere, que si me hubiese querido no me habría tratado así. Me dice que en la frase "yo estoy muy bien solo" me dijo todo lo que me tenía que decir.

Yo estaba bien sola, en mis rutinas, entretenida con mis cosas; pero la vida no es solo no estar mal. La vida merece la pena de ser vivida plenamente, y no hay vida plena si eliminas el amor de la ecuación. Ahí se ponen de acuerdo la razón y el corazón. Estaba muy bien sola porque no había nadie con quien realmente quisiera estar.

Quisiera ser como él, tan tajante e inflexible, que no me importara, que estos pensamientos no ocuparan mi mente. No tiene sentido pensar en qué estaba mal si ya no habrá ocasión de solucionarlo. Es como empeñarse en entender por qué te saliste de la curva cuando el coche es siniestro total y tú estás en el hospital tratando de sobrevivir. No importa por qué pasó si ya nada se puede hacer. En realidad no sé como está él y eso es una bendición, porque algo dentro de mí me dice que no ha derramado una sola lágrima. No es que le desee sufrimiento, es que eso significaría que no siente nada.

Las cosas que me dijo aquella noche y como me trató pasan ante mí una y otra vez. Por no querer molestarle, porque no dejara de hacer lo que quería hacer, salí antes que él y cuando llegó ya estaba cansada, y me culpa de que le hice venir para muy poco rato; vino el rato que quiso venir, si por mí hubiera sido nos habríamos ido juntos cuando salí del trabajo. Me culpa de que tuve problemas y lo hablé con otra persona y no con él, cuando su frase más repetida es que no quiere problemas; yo debía adivinar qué problemas si quiere y cuales no. Me culpa de sentirme mal y tratar de justificarme por cosas de mi pasado, pero me dice continuamente que esas cosas para él son intolerables, que si vuelven a pasar me dejaría. No soporta que le dejen de hablar, si algo pasa hay que decirlo; pero cuando es él quien debiera hablar se cierra y toma decisiones por su cuenta ignorándome. Me acusa de querer que deje sus aficiones, pero yo jamás he dicho eso porque no es lo que quiero; sólo quiero que cuente conmigo, que recuerde que yo existo y me reserve mi tiempo. Vino con una decisión ya tomada de dejarme, y me dijo que lo estaba dejando yo.

Cuando el hombre a quien quieres te dice todas esas cosas, es frío contigo y ni te contesta cuándo preguntas por qué al planificar su tiempo ni te tuvo en cuenta ni te dijo al menos que estaba pensando hacer, cuando se te junta todo eso, es como si de pronto tuvieses en frente un extraño, te sientes tan sola y tan perdida que solo puedes irte, escapar de esa situación.

Sé que con el tiempo lo superaré, miraré frente a frente lo que ha pasado y comprenderé que mejor pronto que tarde si no había posibilidad de ser felices, pero por mucho tiempo que pase no creo que deje de pensar en que encontramos algo que es casi imposible encontrar, y más a nuestra edad, y lo dejamos perder. Supimos querernos como críos, no supimos gestionarlo como adultos.

Mucha gente, los más jóvenes e incluso los de nuestra edad, llegan a pensar que a partir de los 50 ya no existe el amor ni la pasión, que la gente se junta solo para no estar solos. Os digo que es mentira, que yo le quise y le desee desde el primer beso. Que nadie os convenza de que por ser mayores ya no tiene sentido encontrar a quien querer y que os quiera. Podéis pensar "si tan mal lo estás pasando, no debieras recomendar a nadie embarcarse en eso". Sí que lo recomiendo, porque no hay nada mejor en la vida. Aquellos que recomiendan soledad y proclaman que es como mejor se está, son aquellos que están solos porque no encuentran a nadie, pero quieren que parezca decisión propia, o aquellos que están atrapados en una mala relación y no tienen lo que hay que tener para terminarla.

Cuando realmente quieres a alguien y estás bien con él, no te hace falta restaurante de tres tenedores ni hotel de cinco estrellas; con un bocadillo y una cerveza de la nevera eres la persona más feliz del mundo, y si el cuarto está limpio es vuestro palacio aunque sea lo más cutre que se pueda imaginar. Cuando quieres a alguien, solo acariciar su mano bajo la mesa es preferible a una noche de sexo con el más guapo del gimnasio. No necesitas nada para sentir que la alegría es como una manta en la que te envuelves.

No sé como ocurrió esto. No sé por qué le quise y le sigo queriendo tanto, pero es que "el amor con razones no es amor sino negocios"... No hacen falta razones. Ya nunca lo veré en mi puerta y le abrazaré en el pasillo oyendo latir su corazón. Ya nunca caminaré con él de la mano. Ya nunca iremos en el coche, el conduciendo y escuchando juntos la misma canción. Ya nunca le sentiré dentro de mí. Ya nunca nos comeremos la boca despacio, parando a mirarnos. Ya nunca me acariciaran sus manos. Nunca podré volver a cubrir su cuerpo de besos ni él el mío. Nunca pasaremos una tarde con música, almendras y cervezas... Si, por mucho que la razón me diga que eso no puede volver, mi corazón me dice que necesita desesperadamente que vuelva.

En estos días, asimilando un fin que no deseo, Entre los flashes del día que terminamos se cuelan recuerdos y duelen. Él cocinando en mi casa y yo de pinche, ver amanecer abrazados en la cama de una pensión, encontrármelo a la vera del río y tener que separarnos por que algo se estaba notando después de un beso, cogiéndome higos de las ramas donde yo no llegaba, sentarnos juntos en una roca deseando que no hubiera allí nadie más para rozarnos un poco, su cuerpo y el mío empapados del mismo sudor, una foto desde el monte con toda la equipación puesta, cuando dijo que se compraría una camiseta negra(que sé que no le gusta), su sonrisa cuando realmente estaba a gusto, la gata subida en él y él queriendo ser amable e incómodo a la vez, la otra gata que muerde y sus intentos por tocarla...La ilusión casi infantil con que cogió mi bici nueva para probarla... Son momentos de ternura que no paran de pasar ante mis ojos. La sensación de estar segura acurrucada contra él con mi cabeza en su pecho...Despertarme con el a mi lado, besar su espalda y separarme para no darle calor. Besar su cabeza y seguir hasta encontrar su boca. La relajación total de abandonarme a él... Todas las cosas que acabaron y las cosas que quedaron por vivir.

Necesito que vuelva todo eso pero no un sucedáneo. Si él no siente como yo, si me va a utilizar y a hacerme daño, prefiero que la historia acabe aquí, cuando los ratos buenos pesan mucho más que los malos; si no le voy a tener de verdad, que al menos no se enturbien más los recuerdos porque, algún día cuando ya no le quiera, recordaré este verano y quiero poder sonreír al ver nuestras fotos. Quiero poder preguntarme dónde estará y cómo le irá la vida, y desearle que haya encontrado la felicidad que yo no supe o pude darle, por mucho que eso fuera mi mayor deseo.

El titulo de esta entrada es una frase de una vieja película, en la que el protagonista decía "Como sea, donde sea, que tengas un buen día"

7 oct 2025

"Palabras para Julia", versión de Ismael Serrano



Letra de "Palabras para Julia", versión de Ismael Serrano

Tú no puedes volver atrás
Porque la vida ya te empuja
Como un aullido Interminable
Interminable

Te sentirás acorralada
Te sentirás perdida o sola
Tal vez querrás no haber nacido
No haber nacido

Pero tú siempre acuérdate
De lo que un día yo escribí 
Pensando en ti
Pensando en ti
como ahora Pienso

La vida es bella y ya verás
Como a pesar de los pesares
Tendrás amigos, tendrás amor
Tendrás amigos

Un hombre solo, una mujer
Así tomados de uno en uno
Son como polvo, no son nada
No son nada

Entonces siempre acuérdate
De lo que un día yo escribí pensando en tí
Pensando en tí 
Como ahora pienso
Como ahora pienso...

Otros esperan que resistas
Que les ayude tu alegría
Que les ayude tu canción
Entre tus canciones

Nunca te entregues ni te apartes
Junto al camino nunca digas
No puedas más, aquí me quedo
Aquí me quedo...

Entonces siempre acuérdate
De lo que un día yo escribí
Pensando en ti
Pensando en tí
Como ahora pienso

La vida es bella, ya verás
Como a pesar de los pesares
Tendrás amigos, tendrás amor
Tendrás amigos

No se decirte nada más
Pero tú debes comprender
Que yo aún estoy en el camino
En el camino

Entonces siempre acuerdate
De lo que un día yo escribí pensando en ti
Pensando en ti 
Como ahora pienso
Como ahora pienso...