Cuando la Policía encabeza la protesta
El descontento cala entre los
agentes, uno de los sectores menos subversivos por naturaleza. El
domingo se quitaron el casco para respaldar una marcha. Hoy han recibido
a su director general con gritos de ¡fuera, fuera!
17.07.12 - 18:07 -
Un centenar de policías nacionales han tomado posición
esta mañana en sus puestos en la comisaría madrileña de Canillas.
Esperaban la llegada de su director general poco antes del mediodía. Sin
embargo, esta vez no vestían su uniforme reglamentario ni eran parte
del dispositivo de seguridad. Convocados por los sindicatos de la
Confederación Española de Policía (CEP) y por la Unión Federal de la
Policía (UGP), protestaban contra los recortes a los funcionarios, que
también merman sus condiciones laborales. Ignacio Cosidó -que venía
acompañado por la alcaldesa de Madrid, Ana Botella- entró en el centro
policial entre fuertes abucheos y gritos de ¡fuera, fuera! Una estampa
infrecuente, algo insólita en un sector de los trabajadores que, por
naturaleza, es poco dado a la subversión. Representan la fuerza
legítima. Y, ahora, los encargados de controlar la algarada han decidido
tomar la calle.
El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, acudía
hoy a la presentación de los nuevos agentes destinados en Madrid cuando
se vio inmerso en un vendaval de pancartas, pitadas y bocinazos.
Protestaban por “los recortes en las retribuciones y en los derechos de
un colectivo ya maltratado de por sí, lo que pone en riesgo la seguridad
de los ciudadanos”.
Según Lorenzo Nebreda, uno de los portavoces sindicales,
el sueldo que espera a algunos de esos nuevos agentes es de 1.400 euros.
Mientras, algunos de sus compañeros tiene que salir adelante con 900.
"Hay un sistema de castas. Quién tiene el poder, goza de privilegios.
¿Cómo se llega así a fin de mes?", se pregunta Serafín Giraldo, otro de
sus representantes. Mileurismo policial. Uno de los grandes caldos de
cultivo del descontento de la sociedad y que ha traspasado también las
gruesas paredes de las comisarías.
La sorprendente estampa de esta mañana se suma a otras
similares dando la sensación de que algo está cambiando en algunos
círculos policiales. El pasado domingo, durante una protesta pacífica de
funcionarios en Madrid, los agentes que velaban por la seguridad de los
presentes se quitaron los cascos y se colocaron las gorras en muestra
de apoyo a sus compañeros.
La multitud aplaudió a rabiar a quienes lo hacían y las
fotografías inundaron en pocos minutos Twitter y otras redes sociales.
Parecían ser la muestra de que el descontento era unánime. Por un
momento, la sociedad en pleno mostraba su rechazo a las últimas medidas
de Rajoy. Tengan o no un significado tan ambicioso, la fuerza de
aquellas imágenes resulta indiscutible. Y no era un capítulo aislado.
Una protesta contra los recortes en toda Europa celebrada hace unos días
en Frankfurt tuvo idéntico final. Para algunos, es sólo un modo de
controlar una manifestación de un modo más cercano. Otros las comparan
con capítulos célebres, como los protagonizados por aquellos ertzainas
que hace quince años se quitaron el verduguillo ante quienes lloraban el
asesinato de Miguel Ángel Blanco. Poder mirarse cara a cara sirvió
entonces para rebajar la tensión. Estamos de vuestro lado, parecían
decir los agentes. Quizá aquella y estas imágenes no sean tan distintas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario