26 abr. 2015

Control mental, control sexual

La represión sexual siempre tiene un por qué, y no es proteger contra los efectos que se citan en este cartel de desinformación; su fin es hacer sentirse a las personas sucias y culpables por su propia fisiología, por algo que no es más que el funcionamiento normal de su cuerpo. El instinto más fuerte es el de preservación, y en esa preservación se incluye la reproducción. Por eso hacemos cosas increíbles por estar con la persona que queremos y por defender a nuestros hijos. Nosotros sólo sentimos deseos, pero lo que hace nacer esos deseos en nuestra mente no es más que nuestros instintos animales, porque somos animales; no somos ninguna criatura privilegiada ocupando el centro del universo, sólo somos un producto más de la biosfera que habita este planeta desde hace al menos 3.800 millones de años, cambiando siempre y transmitiendo esos cambios de generación en generación hasta estar formada por millones de especies diferentes.

Y dicho esto surge otra pregunta; ¿Por qué querer hacernos sentirnos mal con nuestro propio ser?. La respuesta es sencilla: si haces que alguien esté ocupado en negarse lo que su cuerpo más implacablemente le pide junto con agua y alimentos, y además haces que se sienta miserable por sentir ese deseo, tendrás gente muy amargada y con baja autoestima, fácil de manejar.

Sinceramente no he sido aficionada a la masturbación ni siquiera cuando era joven. Para mí el deseo siempre fue ligado a otro ser humano, con nombre y apellidos en cada momento diré por hacerme entender, pero mi caso es poco frecuente. Sé que para los hombres es una auténtica necesidad si están sanos y no tienen pareja sexual, y para muchas mujeres también (la inmensa mayoría creo yo). No te dejará ciego ni te envejecerá ni te va a doler nada por desahogarte un poco; más bien liberaras endorfinas y te relajarás.

20 abr. 2015

Hacerse ricos saltándose la ley: La tragedia de Biescas (1996)

Esta es la realidad que gritan mil voces desde las redes sociales, las páginas web independientes y algunos medios mayoritarios (cada vez menos). En este país la democracia no trajo un estado de derecho, solo maquilló el sistema y cambio los collares dejando los mismos perros.

Se dieron permisos para la construcción de un camping en el cono de deyección de un torrente, cualquier alumno de 2º de bachillerato que haya cursado Ciencias de la Tierra y Medioambientales podría decir que se trata de una localización en extremo peligrosa, que una básica ordenación del territorio hubiera impedido. Se omitieron dos informes técnicos que alertaban de la barbaridad que se pretendía hacer y se concedieron los permisos. Para colmo, las pequeñas presas que pretendían detener una posible avenida llevaban décadas sin limpiarse. A pesar de esto las victimas no recibieron la respuesta debida de la justicia. Si queréis saber como funciona y siempre ha funcionado la casta parasitaria en este país, no dejéis de ver el vídeo.


6 abr. 2015

Querer dejarse engañar y conseguirlo

Supongo que mucha gente se sorprendería y no entendería algunas cosas que pienso y hago, por eso no creo que sea ofensa sorprenderme y no entender algunas cosas que me dicen y que hacen.

Mi pensamiento de hoy va dirigido al amor, como tantas otras veces, pero de un tipo que no comparto. No es que yo sea más lista que nadie o que tenga mayor fuerza de voluntad que nadie, pero algo dentro de mí me impide creer cuando los hechos niegan, por mucho que quiera creer y por mucho que me duelan las consecuencias de no hacerlo.

La historia de aquellas personas que aman con pasión a quienes les maltratan nos es conocida a todos, incluso lo hemos visto en alguien cercano. Para mí la peor parte de esta historia es el autoengaño del que se culpa al otro. Te ignora cuando quiere, se acuesta contigo cuando quiere, te hace cariñitos cuando quiere y te hace daño cuando quiere; pero te pide perdón y le crees. Crees que te ama, crees que lo siente, crees que a partir de ese momento todo será distinto. Luego todo sigue igual y cuando vuelves a estar rot@ por dentro dices que es un o un@ hij@ de puta, que te engañó, que sabe muy bien camelarte... No, lo cierto es que no puedes renunciar a ese ser que hace de tu vida un infierno, y harás malabarismos con la realidad para hacer coherente una historia que te permita seguir.

Hay un dicho, del que no sé el autor, que suscribo totalmente; la primera vez que te engañan es culpa suya, la segunda es culpa tuya. Todos podemos tener fallos, cometer errores, arrepentirnos y no volverlo a hacer, pero yo no hablo de eso. Hablo de esas personas, que aunque no aman ni respetan a quien sí les quiere, pretenden mantenerlo a su lado. Ni de lejos pretenden nunca cambiar su modo egoísta y cruel de actuar, lo que pretenden es mantener la esclavitud emocional y para ello se valen sólo de teatro. Palabras, lágrimas, besos y caricias que no significan nada, y que en cuanto han logrado su propósito vuelve a tornarse indiferencia y desprecio.

Me sorprende como la gente es capaz de anclarse a este tipo de "relaciones" y sin embargo un conflicto o un malentendido rompe a veces parejas donde sí hay amor y respeto. Es como si su personalidad se volviese la de un perro fiel, siempre deseando la atención de su amo aunque los trate a patadas. Mejor ser gato, que ronronea a las caricias pero si le pisas la cola te araña.