29 dic. 2015

La demagogia explicada en ejemplos

Lamentablemente nuestro amantísimo líder parece no tener los conceptos, relacionados con su trabajo de político, muy claros. Como soy profe y llevo años procurando expresarme con claridad, voy a intentar explicar algunos.

Para empezar, el concepto de ganador de unas elecciones. Se supone (eso dicen) que estamos en una democracia. Nosotros, los que no somos nada, una vez cada 4 años como mínimo acudimos a las urnas a votar. Según a quien votemos, se distribuyen los escaños del parlamento de los diputados y del senado. Eso significa que si yo he votado al partido TAL, y al menos hay un parlamentario del partido TAL, esa persona está ahí porque un conjunto de nosotros queremos que sus ideas y su programa se tengan en cuenta. No se trata de que votemos y aquel más votado tenga legitimidad para hacer y deshacer a su antojo; los demás también representan a ciudadanos de pleno derecho.

El partido más votado, tras las elecciones, tiene derecho y obligación de intentar formar gobierno. Si más de la mitad de nosotros le hemos dado nuestra confianza, lo hará sin tener que contar con nadie, entonces ganó las elecciones. Lo justo sería que tuviera también algo en cuenta en su mandato a aquellas fuerzas políticas que no ganaron, pero eso ya es cuestión de si lo que les importa es la voluntad del pueblo o sus propios intereses y es otro cantar. Si el partido más votado no tiene la mayoría, significa que no ha ganado las elecciones, simplemente quedó primero, y pudo ser el más votado pero hasta con un 40% o un 30% o un 20%... o un 5% de los votos si es que la gente está muy dividida en cuanto a preferencias políticas. No ganó, simplemente fue el más votado entre muchas fuerzas políticas.

Si el partido más votado no ganó las elecciones, y la unión de otros supera su representación en las cámaras, significa que no representa a la mayoría de l@s españoles y por tanto no tiene suficiente confianza depositada en él para hacer y deshacer a su antojo. Pueden entonces ocurrir varias cosas.

Puede que el resto de partidos decida que formen gobierno y lo hagan. Como no tienen mayoría las leyes (que deben ser aprobadas por mayoría) deberán discutirse y remodelarse cuanto sea necesario, porque son los representantes de todos nosotros (no solo del partido más votado) quienes deben decidirlas. Esto no genera ni inestabilidad ni apocalipsis, genera diálogo y que nuestra legislación esté más cerca de lo que desea la totalidad de nosotros. Es algo muy saludable que se hace en muchos países muy prósperos de Europa continuamente.

Puede que se forme una coalición de partidos afines para formar gobierno. En este caso las organizaciones que la forman deberán también ceder en algunos puntos, menos cuanto más afines sean, y al ser la suma de sus representantes mayoría en las cámaras están legitimados por aquellos que les votaron. Se supone que PP es derecha y PSOE izquierda, no sé que afinidad puedan tener. Sin embargo, si la triste realidad es que durante décadas hemos votado a dos caras de la misma moneda se agradecería que lo hubieran dicho en campaña electoral.

Puede por ultimo que simplemente otros partidos apoyen para formar gobierno al más votado, a cambio siempre de algo que mucho me temo que no es la estabilidad del país ni evitar la apocalipsis.

Señor Rajoy, ustedes no han ganado las elecciones, son la lista más votada pero ni de lejos llegan a la mitad más uno que significa ganar en democracia. Ya puede dejar de sufrir; ningún agravio se ha cometido contra usted.

26 dic. 2015

Atado y bien atado.

Bueno, pues ya hubo elecciones. La casta se ve, por primera vez, en necesidad de inventar cosas nuevas porque el modelo de usos y costumbres, que tan bien les funcionó en la dictadura del genocida Francisco Franco y aún mejor tras su muerte, empieza a fallar; los nuevos medios de comunicación que se cuentan por cientos de miles sólo dentro del país se lo ponen muy difícil.

El sistema de control en España se basaba en el miedo y en una conciencia de secta. Digo secta porque no permitía el libre pensamiento y era implacable con los disidentes. Recuerdo que una vez en el colegio, tendría yo 12 años, se me ocurrió disentir con mi maestra. No recuerdo su nombre, pero la puedo describir como si pudiese verla ese día y en ese momento. Era una señora gorda y bajita, vestida al uso de la época con aquellas faldas por la rodilla y aquellas camisas de monja y aquellos zapatos horrorosos con lengüetas... Pelo de peluquería semanal, corto y teñido de rubio, ojos sin expresión. La mujer tenía ya sus años, pero no creo que hubiese sido joven nunca. Esta es una sensación que me han dado muchas personas a lo largo de mi vida, todas ellas amargadas, poco inteligentes y muy contentas de conocerse de cara a la galería. En fin, la maestra nos estaba contando como el hombre está por encima de todas las criaturas de la Creación y yo había visto en la tele (en blanco y negro) un documental sobre delfines, sumado a que tenía perro, lo que me llevó a decir que otras especies también eran inteligentes, y que no comprendía por qué todo era para nuestro uso y disfrute. Lo que siguió os lo podéis imaginar. Ahí aprendí que la verdad no les importaba, que lo que se esperaba de todos es ser ovejas mansas del rebaño.

La enseñanza no ha dejado de ser el blanco de los poderes económicos y por tanto de sus siervos, los dos grandes partidos necesarios para aparentar "democracia" sin perder el control. Atacan aquello que no pueden controlar, quieren destruir una enseñanza donde los profesores entran por oposición según su valía, y lo hacen por dos motivos. El primero es dejar los trabajos de calidad (médicos, ingenieros, arquitectos...) para sus propios cachorros, el segundo obtener ganancias de un servicio que es gratuito y universal en este país. Si la gente no lleva a sus hijos a colegios privados, que sea el estado quien los mantenga; así pagamos esa enseñanza privada con nuestros impuestos y pueden seleccionar a los profesores afines a sus intereses. No quieren hijos de obreros, críticos y librepensadores, enseñando a otros hijos de obreros a ser librepensadores también.

La lucha de clases no les interesa, porque en número los obreros siempre son inmensa mayoría. Esto es una cuestión de pura matemática; para que una persona sola pueda tener una renta de varios millones de euros al año, hace falta que varios miles de personas vivan con lo justo o sin llegar siquiera a eso. Este problema lo han resuelto ya hace años; hagamos que los obreros crean que no lo son, desprestigiemos esa clase social haciendo parecer que obrero significa "cani" o "shoni", incultura y mal gusto como señas de identidad hacen que nadie se sienta ya obrero. 


Hay que hacer que cualquier trabajador se crea clase media, y si posee algo (aunque sea su propia vivienda nada más) ya se siente clase alta. Así cargan de impuestos a los que menos tienen y de privilegios a los que sí son realmente clase alta, y apenas hay quejas.

Y si el lavado de cerebros no funciona bien, queda el recurso de dar más poder en las elecciones a los núcleos de población más pequeños, que desde siempre han sido más conservadores.


Pero el sistema se tambalea cuando Internet pone al alcance de todos, ya vivan en Madrid o Soria, la información. Medios  muy humildes, como este que ahora lees, llevan nuevas ideas e información a donde quiera que haya un móvil o un portátil. Somos ya muchos los que andamos fuera del redil.

19 dic. 2015

Rajoy y la memoria

Nuestro amantísimo presidente recibió hace poco una hostia como un pan. Este señor debe ser que en su vida le han pasado pocas cosas digamos que "desagradables", porque a continuación decía que estaba bien pero necesitaba apoyo en Tweeter. Pobrecito, salvajemente agredido por un menor familia de su esposa por otra parte, e hijo de un importante personaje cercano al PP. Parece que hay mucha gente "Ruíz" incluso en el entorno de estos santos de derechas.

Debiera recordar Don Mariano con que tranquila indiferencia se uso de la fuerza bruta contra ciudadanos pacíficos que ejercían el derecho (reconocido en la Constitución del 78) de reunirse y manifestarse libremente, de qué manera se miró hacia otro lado cuando los neofascistas se paseaban con sus banderas franquistas y se reprimió violentamente a los que pedían que en este país el gobierno se ocupase de las personas que les votaron (y de las que no les votaron, pero igualmente pagan sus impuestos) en lugar de salvar y enriquecer a sus amiguetes de bancos, eléctricas y demás poderes facticos, de esos que nos gobiernan sin necesitar votos porque compran a esta gentuza. Una gentuza que miente y vuelve a mentir sin despeinarse.

Yo tengo memoria, y no comprendo tanto golpe de pecho y rasgarse las vestiduras de quienes hicieron, entre otras, las siguientes cosas que os recuerdo hoy:



 
 
 
 
 

Y para que no se pierdan en el olvido, aquí un recordatorio de cosas que han sucedido y que al parecer la gente no ha visto: