30 mar 2019

Luis Fercán - Mi Tacto


 

Belo & Pablo Benavente - Hundido



Alberto Claver y Belo - Cartas desde la prisión

Letra de "Cartas desde la prisión", de Belo:

Si soy así
Más predecible que una noria
 Más amargo que una onza de achicoria
Más terco que un lobo de mar
Si soy así
Más triste que los crisantemos
Más solitario que un niño en un cementerio
Más incómodo que la verdad
Si soy así es porque hace tiempo que ya no me acuerdo
 De aquel muchacho que se comía de un bocado el mundo
Y aun siendo un crió no tenia miedo
De hizar al mundo su alma de vagabundo
Si soy así es porque se me han caído encima
Los techos de esta morgue que hay dentro de mi
La rabia azota cada noche mis cornisas
Y la luna es una gata sobre un tejado de zinc
Yo, siempre rodeado de ratas
 Como el flautista de Hamelin
Quemando mis fardos de alpaca
Y abugereando mi barril
Encantando a las serpientes
 Destronando a las sirenas
Soy un salmón a contracorriente
Que ha perdido el tapón de su bañera
 Y ahora atrapado en mi remolino
Vivo en una espiral y no respiro
 No respiro, no

Y yo que me muero por escribir
 Lo que me cuenta el amanecer
Malditas ganas de vivir
Estoy hecho de pura hiel
 Veo la luna desde mi ventana
Mi celda es de dos por dos
Suelo soñar que salto la alambrada
 Pero al abrir los ojos siempre estoy
 En una celda y escribiendo al alba
Cartas desde la prisión

Y lo admito, cuando era niño siempre quise tener alas
Aunque al final tuviera que conformarme
Conformarme con saltar, saltar al vacío
Saltar sin temor a precipitarme
Precipitarme para aprender
Aprender
 Que por un instante
Aunque sea solo por un instante
La caída es lo más parecido a volar

Si soy así
Más embustero que el perro de un comediante
 Más antipático que un zombie mutante
Más caprichoso que un hermoso rey
Si soy así
Más patético que un jugador sin suerte
 Más hermético que una caja fuerte
Más odioso que un sheriff sin ley
Y yo desterrado de mi camino
Como Jesús de Nazaret lo fue de su propio destino
 Y hasta de su propia piel
Alimentando a las hienas
Abandonando a mis polluelos
Amordazando con mis venas
Las penas que me queman por dentro
Y ahora atrapado en mi remolino
 Vivo en una espiral y no respiro
No respiro, no
Y yo que me muero por escribir
 Lo que me cuenta el amanecer
Malditas ganas de vivir
Estoy hecho de pura hiel
 Veo la luna desde mi ventana
Mi celda es de dos por dos
Suelo soñar que salto la alambrada
 Pero al abrir los ojos siempre estoy
En una celda y escribiendo al alba
Cartas desde la prisión

Y unos juegan a tocar la nada
Y otros se conforman con serlo
Y la primavera quema contenedores, niña
Deja en paz a los cerezos
 Que yo quiero fundirme en una constancia
De deconstrucción total por el tiempo
Acabar con todo
Empezar por mí
 Y como el que cava su propia tumba
A mano quedarme otra noche a escribir
Cartas desde la prisión

18 mar 2019

Ordenando los trastos

La vida de las personas es como una casa. Cuando naces todo está vacío, paredes lisas y mucho espacio. Cada persona que entra en tu vida, cada experiencia, es algo más que va llenando las habitaciones; si quieres estar bien en esa casa que es tu vida, tarde o temprano tendrás que ordenar los trastos.
Igual que cuando haces limpieza en tu casa, cuando haces limpieza en tu vida te puede costar mucho decidir que dejas, que tiras o qué regalas. A veces cuesta incluso deshacerse de personas que ya no están, porque siguen en tu mente, o de hábitos que sabes que te están jodiendo la vida... Fabricamos cómodos sofás hechos de costumbres, nos acurrucamos en ellos y dejamos de hacer las cosas que sí debemos hacer.
Ayer me pasé el día de fiesta con una amiga, me acosté temprano y me he despertado al amanecer, pensando qué voy a hacer con lo que me queda de vida, sintiéndome sola y desorientada, deseando ese abrazo que ya no voy a tener y escucharle decir "duérmete tranquila, estoy aquí". Quisiera comprender por qué ya no puedo llorar. Cuando alguna amiga que ha cortado con el novio, o ha tenido un conflicto familiar o cosas así, me dice que se ha hartado de llorar yo digo que no puedo desde hace tiempo, y no es porque no me pasen cosas malas. Creo que no puedo por la misma razón que no puedo quedarme en casa sola y tranquila, porque mi cómodo sofá de costumbres tiene un armazón a base de huidas.
Me he concedido más de dos años de ser salvaje, de no importarme nada, de sentir que aparte de mi trabajo no tenía nada que perder en mi vida, es hora de pensar que sigo aquí y sigo muy fuerte y muy viva, de sentirme feliz porque todo se derrumbó a mi alrededor y yo seguí en pie, ahora toca construir, se acabó el correr. 
Ahora me estoy parando, mirando a mi alrededor y preguntándome qué quiero hacer y que puedo hacer, porque no deseo perder ni un minuto por causas que ya están perdidas. 
Le conozco, con todo lo bueno y lo malo que lleva dentro, y con todo lo bueno y lo malo que lleva dentro estaría el resto de mi vida con él, aceptaría todas sus circunstancias, todo, menos que sea incapaz de serme fiel. Pero es incapaz, porque lo que yo siento no es mutuo, y yo no quiero poner parches, no quiero jugar a si tú la haces una vez yo la haré cinco. A eso se puede jugar cuando, realmente, el otro no te importa; si te importa ese es un camino de constante sufrimiento. Tengo que dejarle ir de mi mente, porque él de mi vida ya se ha ido y nunca va a volver. No voy a darle más vueltas a qué hubiera pasado si su objetivo no fuera tener hijos, porque, por razones diferentes a las mías, el tampoco puede tenerlos. Nadie deja a quien quiere por un proyecto que no está en condiciones de acometer en mucho tiempo, tal vez nunca.
De mis amigos, aquellos que me quieran me buscarán, tienen puertas abiertas para irse o quedarse. Lo que espero de ellos es lo mismo que doy: respeto, compañía y una mano cuando sea necesario. En ese respeto incluyo respetar a quienes quiero, porque, aunque no sé si volveré a querer a nadie, si me veo otra vez entre una amiga y esa persona, la gata sacará las uñas. Al fin y al cabo, llevo muy poco moviéndome libre por aquí; lo cierto es que ahora empiezo a saber quién es amigo mío. 
Lo que quiero y puedo hacer es construir una relación fuerte con mi hija, ayudarla cuanto pueda, volver a estudiar para asegurarme una estabilidad en mi trabajo y cuidarme yo. Lo que no puedo es estar con nadie, porque no voy a querer a una persona y vivir con otra. Durante mucho tiempo dije que jamás volvería a vivir con nadie y era justamente porque había vivido mucho tiempo con alguien a quien ya no quería, pero yo no era consciente de eso, de lo único que era consciente es de que me daba pánico simplemente de pensarlo. Quiero, pero no puedo, porque la única persona con la que podría estar no siente lo mismo que yo. 
No le voy a dar más vueltas a qué hubiera sido de mi vida si hubiera nacido en otra familia o si no me hubiese casado con la persona equivocada. La realidad es la que es, pero si he sobrevivido a tantas cosas, tengo la fuerza para reconstruir mi vida. Tal vez no sea la vida con la que sueño, pero puedo tener paz.
 

4 mar 2019

Elegir

"El infierno son los demás"
Jean-Paul Sartre

Nacimos y moriremos solos, y muchos de nosotros caminamos solos la mayor parte de nuestra vida, sin embargo dejamos que los que nos rodean nos influyan y hasta decidan por nosotros.

Opinan sobre quién es guapo o es feo, como si fuesen ellos quienes le van a comer la boca. Nadie es guapo ni feo, sólo personas que te gustan o no te gustan físicamente. Si cuando sonríe te ilumina el mundo, no hay nadie más guapo sobre la faz de la Tierra.

Opinan sobre si es listo o tonto, mientras vez las estupideces que hacen a cada momento. Si tú jamás te aburres de hablar con él, si te hace reír, que se vayan al carajo todos los "listos" y sus juicios sobre inteligencia.

Opinan sobre si se busca o no la vida, sobre si tiene o no billetes, como si él les hubiera pedido algo. Si tu prefieres un litro en el parque al sol a una mariscada si él está a tu lado, que se vayan todos a ver que cazan para solucionarles la vida; quizá la tuya esté resuelta y te importe una mierda qué hay en su cuenta.

Gente a quienes no importamos, o que tienen motivos interesados, se meten en nuestra vida atacando, inventando y malmetiendo, y terminan por conseguir que dos personas que están a gusto juntas terminen separadas, y tristes, y solas.

Si quieres a alguien ten el valor de mandar a todos los cretinos a la mierda. Terminarán por buscar víctimas más dóciles y, al final, por decir "qué bien os veo" porque no quieren realmente estar a mal con nadie.

Puede que vayas a dar con alguien que a todos cae bien y forrado de pasta, y termines sintiéndote atrapada en algo que no te llena, y que te mientas diciendo que no es por él, es que no quieres nada serio... En realidad lo que te pasa es que no tiemblas de ganas si él te busca, ni se te pasan las horas como minutos sólo porque está contigo, ni se te escapa una sonrisa cuando lo ves llegar...

Nos podemos permitir muchos fallos de carácter en nuestra vida, pero no el de ser cobardes. Por eso aunque ya lo tenga todo perdido seguiré diciendo "Me da igual, a mi me gusta", "Yo quiero estar con él, si no estoy es porque pasa de mí", seguiré diciendo "Déjalo en paz" aunque me respondan que a mí que me importa. El tiempo es lo más valioso que tenemos y tengo que seguir mi camino, pero aunque no seamos nada, aunque haya perdido toda esperanza de que lo vayamos a ser, yo recordaré con cariño cada cosa que hicimos juntos, cada noche que pasó conmigo.