11 sept 2022

La trampa de la dependencia emocional

 Si alguien sistemáticamente te trata mal, si todo es negativo, rápidamente lo identificamos como un enemigo y nos ocupamos de evitarlo o combatirlo, según la situación en que, forzosamente, nos veamos obligados a tratar con esa persona (trabajo, familia, vecino...), porque si no hay obligación de contacto no lo vamos a tener. Pero si alguien se nos presenta dándonos admiración y amor, al menos en apariencia, y le vamos dejando hueco en nuestras vidas, dándole un papel tan importante como el de tu pareja, y a continuación empieza a tener comportamientos agresivos, ya sean físicos o psicológicos), nos podemos ver en una trampa llamada dependencia emocional. El que a veces nos trate como al amor de su vida nos hace creer que le importamos, que nos quiere, y cuando empieza la hostilidad, los ataques de ira por razones insignificantes o sin razón ninguna, intentamos buscar justificación y cada vez que ocurre nos convencemos de que será la última.

La dependencia emocional es una auténtica trampa, porque es una forma de adicción; tras los periodos de devaluación y abandono viene el subidón de los neurotransmisores de nuestro cerebro relacionados con el enamoramiento, y es esa sensación de infinito bienestar, por poco que dure, a lo que somos adictos. Nos lleva a olvidar todo lo inadmisible  que se nos ha hecho y a recordar solo lo maravilloso que es estar juntos cuando esa persona decide tratarnos bien, solo queremos que acabe la mala racha, que vuelva, para dejar de pasarlo mal. Además la continua crítica a nuestro físico, nuestras capacidades y nuestras conductas, pueden reducir la autoestima y con ello propiciar que permitamos que el maltrato llegue, cada vez, un poco más lejos.

La única salida a esta situación, y lo digo por experiencia, es parar de dar oportunidades pues, cuanto más tiempo permanezcamos en esa relación que nos destruye, más difícil será escapar a ella. No pensemos que la próxima funcionará. Una vez finalizada la relación debemos eliminar toda vía de comunicación o información, lo que el doctor Iñaki Piñuel llama "contacto cero". Debemos eliminarlo de todas nuestras redes sociales y de nuestro móvil, bloqueándolo en todo lo que pueda utilizar para hablarnos. Es cierto que en los SMS nos aparecerán los mensajes en la "lista negra" y podemos acceder a verlos, pero si no se mira expresamente es posible ignorarlos sin conocer ni una palabra del contenido. También es verdad que puede buscarnos en los sitios que frecuentamos, incluso aparecer en nuestra casa con excusa o sin ella, pero por experiencia puedo decir que si ignoras a esa persona de forma tajante, como a un desconocido, y no ve reacción alguna a su presencia, se aburrirá en poco tiempo, en mi caso ocurrió en algo menos de un año.

Una vez que has vivido esta experiencia, estás vacunado si sabes usar lo aprendido. Como ocurre con las vacunas, a veces puede solo servir para que la enfermedad no sea tan grave; los identificas rápido y el número de oportunidades (junto con el tiempo perdido) se reduce, reduciéndose por tanto el nivel de maltrato que llegas a tolerar.

La siguiente canción refleja muy bien la actitud de una persona con dependencia emocional. Si así te sientes, no dudes; corre sin mirar atrás, soporta el dolor si la dependencia ya empieza a ser fuerte, y descubre que todo lo que creías era falso. Puedes amar a otras personas, y otras personas pueden amarte. Cuando se disipe la niebla de sentimientos que no te dejaban ver, verás que estabas aguantando un calvario con tal de tener cerca a un monstruo.



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