1 dic. 2014

El cambio empieza en nuestras mentes

La banca y los grandes empresarios presionan a PP y PSOE para que pacten entre ellos, se aferran a sus lacayos con la esperanza de que entre los dos consigan evitar que Podemos llegue al poder. Esto debería bastar para que la gente se diese cuenta de la realidad del país. No estamos solos, a las potencias mundiales no le interesa que ningún lugar, y menos un estado europeo, se salga del sistema que nos convierte en esclavos y asegura sus negocios.

Mientras, la gente se ha olvidado ya de cuando tenían derechos laborales, de cuando no eran humillados y callaban, sumidos en el terror de unirse a la masa, cada día mayor, de marginados sociales sin ingresos ni esperanza.

Así es el mundo en qué vivimos.

Yo deseo un mundo en que la gente trabajadora pueda ganarse la vida, de forma digna, cada uno según su propio esfuerzo. Sueño salarios justo y que nadie se sienta como si hicieran con ellos una obra de caridad al contratarles.

Sueño que todos tengamos una vida digna, con tiempo para disfrutar del hecho de estar aquí. Donde nadie se gaste en una cena lo que el camarero que le atiende gana en todo un mes. No pretendo que no haya ricos y pobres, eso es una utopía; pero sí que se pague justamente por el trabajo, que los impuestos sean carga sobre todos, no sólo sobre los pobres, y que cada niño que nace tenga las mismas posibilidades que otro; que su futuro dependa más de su trabajo y valía que de sus padres.

El mundo lo hacemos nosotros, y lo que traerá el cambio es el cambio en nuestras mentes.


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