13 nov. 2011

Pedro Bonifacio Palacios

Vaya un nombrecito, pero me ha gustado el poema.

2 comentarios:

  1. Hace unos días me llevaron a visitar la casa de Almafuerte, hoy su museo, quedé asombrado de la humildad y grandeza de este poeta. Vivió en la soledad y en la pobreza, a veces extrema. Sin embargo rechazó algunos cargos que le ofrecieron por su confesada aversión a la burocracia. A pesar de su situación económica adoptó a cinco niños a los que cuidó y protegió como propios. Su poesía dice lo que quiere porque dice lo que siente.

    ¡¡¡PIU AVANTI!!!

    No te des por vencido, ni aun vencido,
    no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
    trémulo de pavor, piénsate bravo,
    y arremete feroz, ya mal herido.

    Ten el tesón del clavo enmohecido,
    que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;
    no la cobarde intrepidez del pavo
    que amaina su coraje al primer ruido.

    Procede como Dios que nunca llora,
    o como Lucifer que nunca reza,
    o como el robledal, cuya grandeza
    necesita del agua y no la implora...

    ¡que muerda y vocifere vengadora
    ya rodando en el polvo tu cabeza!


    Almafuerte

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