2 feb. 2015

Qué bonito todo

"Hay algunos tristes que van por ahí diciendo lo negro que lo ven todo" Mariano Rajoy

Pues fijesé, señor presidente, que yo no, yo voy por ahí acordándome de los ascendientes vivos y difuntos de usted y de toda su casta inmunda.

No me siento ni de lejos la más infeliz de esta tierra esquilmada donde nací, y eso si que es triste; yo tengo trabajo y, aunque sin lujos, vivo bien. Otros andan rebuscando en la basura porque no tienen trabajo, o porque aún trabajando (eso sí que es triste) no les llega, o porque la pensión que les quedó después de una vida muy muy dura es más una limosna que un salario justo.

Otros tuvieron la desgracia de infectarse con el virus de la hepatitis C y se están muriendo, aunque existe ya una cura (eso sí que es triste).

Otros han visto como toda su vida se hundía al perder su casa, muy triste sí.

Algunos, señor presidente, no pueden vestir a sus hijos, ni alimentarlos debidamente, ni comprarles material escolar; yo soy madre y no imagino lo triste que debe ser, me horrorizo sólo al pensarlo.

Pero para alegría ya tienen que les rebosa usted y toda su casta, con sus coches a todo lujo, sus bolsos de marca (uno sólo vale más que toda mi ropa), sus propiedades en las mejores zonas y sus oscenamente abultadas cuentas bancarias. La alegría les sale por los poros pero es robada. No tenían suficiente con sus sueldos, dietas, sobresueldos, complementos y jubilaciones blindadas, y de sus trapicheos nauseabundos con sus empresarios cómplices han amasado fortunas, han puesto un "sueldecito" a familiares y allegados con empleos de asesores o en plazas que debieran ser de funcionarios; han vendido la sanidad y la educación que debieran ser públicas al mejor postor.

El problema es la libertad de expresión (el problema que tiene usted, señor presidente), porque no les importa la miseria que han traído entre todos a este país, lo que les importa y mucho es que se hable de ella.

Espero verles ante la justicia respondiendo de sus crímenes, eso sí; no dejen de sonreír ni en la cárcel.

Y ya que me obligan a aprender inglés les dedicaré unas palabras: Fuck you.

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