30 jun. 2016

Podemos

El día 26 me impliqué en las elecciones, dediqué desde antes de la apertura de los colegios electorales hasta pasadas las doce de la noche a ayudar a un proceso electoral más justo.

Lo primero que me llamó poderosamente la atención fue que no hubiese interventores de ningún partido salvo del PP. Siempre, todas las veces que yo he votado anteriormente, ha habido al menos también del PSOE. Tal vez el PSOE no podía pagar nada por pasar el día en las urnas ni costearles la comida, como a los del PP. Sin duda el PP no tiene problemas económicos, los problemas económicos del país que gobiernan no les afectan.

Lo segundo, la gente de cada partido. Durante tantas horas en tres colegios electorales diferentes hable con gente de ciudadanos, del PSOE y por supuesto de IU; con todos ellos muy buen rollo. La gente del PP, como una secta. Pasaban a nuestro lado como con asco, con sus cajas de suministros para los apoderados e interventores y su aire de estar al mando. Hasta tal punto llegaban, que una señora pepera llegó a decirme que no podía salir del colegio electoral con la acreditación de Unidos Podemos visible. Ignoro si existe alguna ley que diga eso, pero estoy segura de que ella no era quién para decirmelo, por cierto sin mediar ni un "hola" y pareciendo que me iba a morder.

Respecto al voto por correo sí conozco la ley. Aquellas personas que hayan solicitado votar por correo no podrán ejercer el voto físicamente dice la ley, pero hubo una mesa que se negó a marcar en las listas a estas personas para evitar que votaran fisicamente. La presidenta de esta mesa inventó su propia ley, según la cual simplemente aquellos que votaran en persona ya no serían tenidos en cuenta al abrir el voto por correo al final del día. Por supuesto la trampa está en que voto por correo llega incluso hoy, o sea que podía no estar aún el sobre al final del día, y si se les dejó votar han votado dos veces y ya nada se puede hacer. A pesar de ser la ley, hasta bien pasado el medio día no se empezó a cumplir en esa mesa.

En otra mesa, donde estuve en el recuento, resultó tras contar los votos que había uno más que personas votaron. Se recontaron todas las papeletas (salvo las del PP) dos veces más, y seguía sobrando el voto. Solución aportada sin vergüenza alguna por un señor del PP: en esos casos se le quita un voto a alguno de los partidos que han tenido menos. Solución aportada por mí: si nos hemos equivocado será en uno que tenga muchos votos, no en las 3 papeletas de Escaños en Blanco, por ejemplo, los que hay que contar son los del PP. Logicamente, allí estaba el error y el voto contado de más.
 
 Pero la razón de ponerme hoy a escribir sobre las elecciones no es hacer resaltar la importancia que tiene el control del fraude, cuando el partído político que está en el gobierno (y cuyos interventores estaban en todas las mesas) tiene tanta corrucción que nadie se sabe de memoria las causas que tienen abiertas, Escribo para decir que nos han ganado mintiendo, con una campaña mediática cuyo objetivo era que la gente tuviese miedo de Podemos. A pesar de haberse desestimado 5 veces denuncias por la supuesta financiación proveniente de Venezuela, han seguido repitiéndolo y repitiéndolo, y mucha gente, sobre todo de edad avanzada, se lo ha creido. El control de los grandes medios de comunicación es un arma muy muy poderosa y no hemos podido competir en igualdad con aquellos que los manejan.

¿Rendirnos? Jamás.

Yo quiero vivir en un país donde los políticos sean honrados, y dimitan a la mínima sombra de corrucción, donde no se presente la gente a cargos sólo  para luego enriquecerse estafándonos a todos. Quiero un país donde los contratos para obras públicas se les den a las empresas que tengan mejor proyecto, no a las del amiguete para luego repartirse los famosos sobrecostes entre el político ladrón y él. Quiero un país donde no se asfixie a impuestos a los emprendedores que intentan levantar su pequeño negocio mientras los que facturan cientos de millones no aportan proporcionalmente al estado. Quiero un país donde haya una sanidad eficiente y una persona reciba la atención que necesita cuando lo necesita, no cuando le llegue el turno en una larguísima lista de espera. Quiero una educación libre de ideologías, que permita a todos los niños desarrollar todo su potencial sin importar el dinero que tengan sus padres. En esas cosas quiero que se gasten mis impuestos, no en aeropuertos sin aviones, construidos sólo para organizar en torno a ellos tramas de corruccoción y repartirse millones.

Esto quiere podemos, no tenemos nada que ver con ningún régimen extranjero ni estamos preparando una revolución comunista, y con el tiempo la gente se dará cuenta a pesar de lo que digan todos esos periodistas comprados. Ni un paso atrás, a seguir trabajando porque la gente merece un país libre y donde nadie esté por encima de la ley.

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