10 jun 2018

Historias

Antes de conocerlas, todas las personas que hay y habrá en tu vida son extraños. Puede que ahora mismo no sepas siquiera el nombre de quién, dentro de unos meses, será tu centro. Alguien, de quien no sabes el nombre, puede convertirse en un pestañeo en la persona que esperas te haya hablado cuando suene el whatsap, por quien miras hacía la puerta del bar cada vez que se abre, quien quieres que te abrace hasta que te duermas... Esa persona por quien haces todo lo que puedes porque su alegría es la tuya.
Igual que no fue nada y luego lo era todo, puede ocurrir que vuelva a ser un extraño, uno más en la barra de un bar, a quien no le importa si vienes o vas. Puede suceder que a tí te rozara el alma y tú a él sólo la piel. Ocurre constantemente, aunque nos pensemos que a nosotros mismos no nos va a pasar. Los caminos se cruzan y separan. Te quedas un rato en la encrucijada viendo como se aleja, pero al final tú también debes caminar. No hay que intentar seguir a quien sólo quiere irse, porque ya no hay nada para tí, y si te empeñas descubrirás lo cruel que puede ser la gente con aquellos que ya no le interesan.
Cuando te enamoras todo lo que él es, hace o dice es especial. Te conoces y amas cada rincón. No ves su frialdad, no ves excusas ni ves mentiras. Si se enfada, aunque no tenga razón, es rozarte y sólo quieres que te abrace y que te bese, y todo desaparece a su contacto. Cuando eres consciente de que no te aman, que seguramente nunca te quisieron y, por supuesto, nunca te van a querer, se va dibujando ante tus ojos la persona que realmente es, y verás que toda la magia no estaba en él sino en tu propia mirada.
La gente viene y va, nunca te encariñes demasiado con nadie hasta que el tiempo te diga que va a quedarse. Toda relación es un esfuerzo, exige comprender y perdonar, trae buenos y malos ratos; sólo si a los dos les importa lo bastante podrá durar, porque duele y cuesta. Dos pueden quererse en un mes, pero no conocerse en un mes; habrá malos entendidos, habrá celos infundados, habrá errores y habrá dolor, porque estaréis desnudos. No me refiero a quitarse la ropa, eso es fácil cuando entre él y tú hasta el aire te estorba; me refiero a mostrar lo que se siente, a pronunciar esas dos palabras que en el fondo significan "soy tuya, seas tú mío o no".
Hay quien se queda en tu día a día y viaja contigo, otros están en la distancia pero sabes que están, y para otros eres simplemente otra historia (acabada) que contar. Donde hubo amor siempre queda amistad, donde no lo hubo al irse el deseo ya no queda nada. Si de verdad le sentías, si hiciste tuyo su olor y su sabor, si latiste a su ritmo, siempre una parte tuya se irá con él y llevarás parte de él contigo. A quien sólo jugaba, lo borrará el tiempo.
 

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