28 oct 2014

Psicópatas

Por mucho que hayas visto, seguirás viendo cosas que te sorprenderán. Cada persona es un mundo y hay mundos muy extraños.

Hay quien no puede aceptar que la gente a la que quiere supere cierto grado de maldad, y en vez de reaccionar y rechazar a esa persona piensa que no puede ser tan malo, que las cosas que hace indican que está enfermo, que está mal. Tal vez esto que es nuevo para mí sea de lo más corriente; yo me maravillo de hasta que punto puede uno vendarse los ojos para no ver.

Por desgracia yo si veo la maldad por mucho que me parta el corazón esa imagen, y no busco escusas surrealistas en enfermedades mentales. Cada uno actúa por unos motivos, y los motivos que nos mueven definen quienes somos.

Y llegado ese pensamiento no puedo menos que preguntarme qué me mueve a mí a parte de la inercia, y no lo sé. No comprendí nunca a muchos tíos que se mueven por sexo, es algo por lo que yo no levantaría la más pequeña piedra, ni a los obsesionados con el dinero y la vida de lujo. No comprendo a esos que buscan pareja o poder comprarse un coche de gama alta por la misma razón; para luego pasearlos y lucirlos. Yo no entiendo nada de eso.

Para mí la felicidad es tener cerca a quienes quiero y que sus miradas me digan que yo les doy felicidad también, es que mi hija me abrace cuando nos cruzamos por el pasillo. Felicidad es que la persona que está en tu mente se acuerde de ti y te mande un mensaje sólo para decírtelo. Esas pequeñas cosas son las que hacen que haya paz en el alma.

Por lo demás, con un cacharro que te traiga y lleve, una casa caliente en los inviernos y algo de dinero de sobra para tomarte unas cañas ¿Para qué más? La gente roba, se apropia de lo que no es suyo, y no para tener nevera llena y gasoil en el depósito, sino para cenas que valen tres veces lo que muchas familias gastan en todo un mes, fines de semana en hoteles de lujo, cuatro coches que no usan en su garaje y ropa de tal o cual diseñador. Nos roban, nos asfixian a impuestos para vivir con lujo osceno mientras cada vez más gente no puede tener lo mínimo no ya para ser felices, para sobrevivir.

Son psicópatas, pero su enfermedad no les nubla el juicio, saben lo que esta mal y lo que está bien, y mienten para ocultar el mal que están haciendo. Hicieron las leyes para hacer del estado su cortijo, y ahora nos dicen que sigamos las reglas del juego, esas hechas para que siempre salgamos perdiendo.

Lo que yo necesito para ser feliz no lo compra el dinero, y para vivir con mi trabajo me apaño, que se vayan y me dejen en paz, a mí y a todos. No les queremos, y por mucho que mientan no nos convenceran de que los necesitamos

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