14 may. 2013

Lukanikos, el perro que lucha junto con el pueblo griego

 Me he encontrado con esta historia y me parece la mejor que he leido en mucho tiempo. La gente comparte las cosas que se encuentra en su experiencia diaria y en sus viajes; esto lo ha publicado DRY en el face.

Todos conocemos a Lukanikos, el perro que lucha al lado de los manifestantes en la Plaza Syntagma, pero pocos conocen su historia, la historia de los perros callejeros de Atenas.

"Lukanikos (salchicha en griego), o Canelos como también se le llama, es el famoso perro vagabundo griego que disfruta en los disturbios del lado de los manifestantes, jamás de la policía. Les ladra, juega con los botes lacrimógenos y no teme al fuego, los gritos o el caos de la violencia. Es la polla el chucho vaya.

Tuve el placer de "conocerle" en persona y es uno más de los muchísimos perros que habitan las calles de Grecia y no solo Atenas. Todo está lleno de perros vagabundos y muchos piensan que es algo criticable de los griegos, pero la verdad es que es todo lo contrario.

En todos lados se abandonan perros y no los vemos por las calles porque mueren o son llevados a la perrera. En Grecia solo se lleva a las perreras los enfermos o peligrosos, hay veterinarios encargados de vacunar (poniendo chapa para que se sepa) a todos los perros vagabundos de sus respectivas ciudades, aunque no se libren de críticas por asuntos escabrosos con el bromuro, como en todos lados. Pasean por las calles precisamente porque se les respeta, aunque siempre sea un drama el abandono de estos animales.

Fui testigo de como un alemán o austriaco (hablaba alemán) golpeaba a un perro por pedirle comida y una marabunta de griegos a su alrededor le insultó agresivamente y a empujones le echaron del lugar. Ni se te ocurra tocar a un perro si no quieres recibir la furia de todo el mundo. Vi también multitud de perros tirados durmiendo en plena calle central e incluso en el Partenón, y nadie les pisaba ni incordiaba sino que simplemente se les esquivaba. También en la misma puerta principal de un ZARA uno repantingado, y la gente entraba y salía de la tienda por las dos entradas laterales dejando en paz al animal. En la misma calle unos metros más adelante, dos mendigos griegos (algo que también abunda) colocando unos cartones con dos grandes cubos encima, uno de agua y otro con varios kilos de pienso, acercándose muchos perros a comer todo felices. Todo esto en el primer día de mi estancia en Atenas, imagináos mi impresión.

En el país más castigado por el sin sentido capitalista de Europa, es a mi juicio el lugar donde más se respeta a estos animales, con la curiosa tradición de respeto hacia los mismos desde tiempos de Diógenes de Sínope. Lukanikos, haciendo metáfora, es el representante de una parte más de una sociedad que de verdad amo como propia, un ejemplo de su coexistencia total con estos animales sin amo ni hogar, salvo el cariño de cualquier griego que pase a su lado."

Texto de Miguel G. Macho

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