6 jun. 2012

Desalojo: A Lomos de un Susurro


 


Lo que de verdad falla en el mundo es la gente, todo lo que nos rodea 
es lo que nosotros hemos hecho. Nos quejamos del mar comportamiento 
de los zagales, pero no hacen sino lo que las sociedad les permite hacer; 
nos quejamos de la crisis, pero hemos comprado pisos a precios absurdos 
hasta que debemos lo que no podemos pagar. Nos quejamos de como 
está el medio ambiente, de que el Sol da cáncer, de que hace demasiado calor...
Pero cada día arrojamos más humo al aire, más porquería al agua y más 
basura al vertedero. Consumimos mientras la cartera lo permite, sin sentido, 
comprando lo que no necesitamos y adorando al dios dinero que nos permite 
ir a la moda, cambiar de coche, comer mil bazofias repletas de productos 
químicos.
Contra las modas tengo mi chupa de cuero pal frío y mis vaqueros con 
mil batallas. Contra la publicidad que nos bombardea me basta una noche
 clara y una birra fría en un garito bonito-barato. Contra los viajes sin 
sentido y los complejos turísticos en mitad de la miseria del tercer mundo, 
una playa naturista.
La realidad que nos rodea es lo que nosotros construimos, y contra el poder 
de unos pocos siempre han valido los cojones de muchos; no culpemos a nadie
 de nuestra ruina, hagamos algo por remediarlo.
Hoy hablaba de dinero con un colega por el msn, y me ha dicho que si yo 
tuviese mucho no le habría conocido. Pues no, tio, te equivocas; por mucho 
que tuviera seguiría haciendo las mismas cosas y tratando a la misma gente, 
lo único que con una preocupación menos. Las cosas no son importantes, 
no nos dan felicidad. Hay quien lo tiene todo y no conoce la ilusión, ni 
la alegría ni el amor. 
Es la gente la que nos da la felicidad, es esa persona que a veces hay en tu vida
 y que cuando sonrie te ilumina el mundo, es ese amigo de la infancia con quien
 puedes hablar de todo, el compañero que te guarda el sitio... Da igual lo que 
tengas, si no tienes a quien te quiera no tienes nada y no eres nada.
De cada persona que pasó por mi vida y que yo llegué a querer, guardo el 
recuerdo y el cariño; la vida nos junta y nos separa, pero cada uno deja su
 huella en tu vida y tu la dejas en la suya. Por eso camina procurando no 
hacer daño, pero vive lo que se te ofrece, es como ir en moto; si quieres 
sentir el placer de conducirla te tienes que arriesgar a que te queme el asfalto.
Y cuando te caigas tómate unos días para el duelo, y luego levantate y mira que 
la Luna parece nueva, recién creada, cada noche. Brilló en el cielo millones 
de años antes de que tú nacieras, y seguirá brillando millones de años después, 
reflejando el Sol para que no se nos olvide que, aunque no lo veamos, sigue ahí.




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