15 may. 2014

El poder es del pueblo

Durante treinta años nos han engañado. Soportamos silenciosos como ovejas una dictadura devastadora y luego nos creímos una "democracia" donde simplemente siguieron explotándonos los mismos. Se nos dijo que llegaba la libertad, que ya éramos europeos, que íbamos a vivir en un estado de derecho; y el miedo hizo que nadie lo cuestionara, los españoles habían sido adiestrados por el sistema para no cuestionar nada y estar convencidos de que no podían cambiar nada.
Increíblemente, decimos que vivimos en democracia cuando se nos dejó de herencia a un monarca elegido por el difundo dictador, y que como pago por ceder el poder vivirá por siempre con todos los privilegios, incluido el de estar por encima de la ley (leed la constitución del 78), y sus descendientes después que él. Se dicto una ley que deja impunes todos los crímenes del franquismo, incluidos asesinatos y torturas, de tal modo que nada tienen que temer; a quienes se persigue es a los jueces que intentan hacer justicia.
Se hizo una ley electoral que hace practicamente imposible que ningún partido político pueda competir con los dos dominantes, que se turnan en el poder y callan cada uno los muertos que hay en los armarios del otro, aunque poco importa; aquí la corrupción es norma y no excepción. Se dictaron unas condiciones para los políticos que no les hacen administradores sino dueños de lo que es de todos, y así los puestos de trabajo que debieran ser para los mejores, ganados en oposiciones justas, son para sus familiares y amigos. Entre ellos compran y venden los beneficios que obtienen de cada obra pública, de cada servicio público, de todo lo que no les pertenece.

Permitieron a la banca especular, sin más interés que el beneficio inmediato, y luego con nuestros impuestos taparon el inmenso agujero dejado por su avaricia; hemos regalado el capital del país a empresas privadas en vez de dejarlas hundirse. Mientras miles de empresas cerraban y el paro se contaba en millones, han llegado a endeudarnos para rescatar bancos y cajas, porque se estaban rescatando a sí mismos. Mientras, estos mismos bancos ponen en la calle a familias enteras, y la ley hecha a su medida les permite seguirles cobrando un piso que ya no tienen.

Este invierno muchas familias han tenido que decidir entre comer o mantenerse calientes, porque hasta la energía más básica está fuera de nuestro alcance; en los consejos de administración de las eléctricas han terminado los que un día fueron presidentes de este país.

Sueldos, sobresueldos, personas que ostentan hasta 13 cargos con sus correspondientes salarios. Este país ya no puede soportar tanta sanguijuela, no nos queda ya sangre. Cada día que paseo por Murcia veo a más personas sentadas en las aceras pidiendo limosna, y muchas de ellas fueron antes trabajadores con vidas humildes y dignas, e incluso clase media.

En su saqueo no hay límites. Se elimina todo para que siga quedando de donde robar. Nuestros abuelos rebuscan en la basura después de una vida de trabajo, mientras sin pudor estos indeseables aún dicen que hay que bajar más las pensiones; la sanidad pública se desmonta y se cede a empresas privadas, la educación se desprovee de recursos y de personal.

Nos quieren hacer creer que es mejor la gestión privada de sanidad y educación. Que me expliquen como va a ser mejor que los recursos que debieran dedicarse enteramente a cubrir estas necesidades tienen que dar también beneficios a particulares. Que me expliquen como van a ser mejores los profesores de centros privados, elegidos a dedo o que compran su plaza, que los que se han dejado media vida preparándose unas oposiciones porque sólo consiguen plaza los mejores.

Hemos perdido en dos años los derechos que costaron décadas, están reduciendo a los trabajadores a esclavos; salarios de miseria, contratos sin derecho a prestación de desempleo, las bajas por enfermedad como causa de despido, indemnizaciones cada vez menores para podernos echar a la calle y contratar con las nuevas condiciones a otros...

El pueblo español ha sido adiestrado por el sistema para soportar lo que le echen, porque creen que no pueden hacer nada, pero sí que podemos. Podemos dejar de votar a los dos partidos que llevan desde el principio turnándose en el poder, esos que piden el voto útil, la mayor estafa. Si no votas les da igual, no hay un límite de abstención que invalide las elecciones, pero les puedes votar a otros, a quien quieras, a cualquiera menos a ellos. Hay que sacarlos de nuestras instituciones, porque la maraña de relaciones, favores debidos y lazos creados les hace invulnerables si no les quitamos de ahí. A continuación hay que salir a la calle, antes de que los nuevos inquilinos tomen los mismos usos y costumbres de los anteriores, y pedir un proceso constituyente, nueva constitución y nuevas leyes que permitan limpiar esta nación de parásitos, crear un nuevo marco legal donde el poder judicial sea realmente independiente. Podemos construir una verdadera democracia y un país realmente libre.

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