8 jul. 2014

"El toreo es uno contra uno"

Está frase la han usado en defensa de la tauromaquia. Parece que algunos aficionados viven en los mundos de Yuppi, supongo que por eso hay quien dice "El toro siente dolor pero no sufre" o "No sabemos si siente dolor", esta última frase pronunciada por Ana Rosa Quintana y respondida por Wyoming desde el Intermedio "Si tiene sistema nervioso sentirá dolor". Voy a ver si soy capaz de explicar ese "uno contra uno" en el que teóricamente el toro puede salvarse.


Los toros se crían en rebaños, que para ellos son la manada en la que por instinto necesitan vivir. Están acostumbrados a seguir dócilmente a los mansos, esos grandes bueyes blancos y negros, que tienen mayor tamaño que ellos y los lideran. Su vida transcurre en el campo, normalmente con más pienso que hierba y procurando en todo momento que no tengan contacto con el hombre ni vean un capote ni de lejos. Se pretende que no puedan aprender nada sobre lo que se va a hacer con ellos, porque son animales muy inteligentes y no seguirían el juego después en la plaza.

Antes de la corrida se les traslada a la plaza y se les encierra en reducidos establos sin techo, no reciben ni agua ni comida desde el momento que suben al camión hasta que les llegue la hora. El animal está aterrorizado, separado de la manada que le da seguridad y de su ambiente, cuanto más aterrorizado esté más demostrará su bravura; no tiene opción de huir así que ha de luchar.
El toro, hambriento, deshidratado y muerto de miedo, ve abrirse el portón y normalmente corre hacia él creyendo que es una escapatoria; a veces está tan asustado que hay que provocarlo para salir incluso. Cuando al fin llega al ruedo, se ve en un círculo de arena rodeado de gente que grita a todo su alrededor; es como estar en el fondo de un cuenco en que las paredes rugen,
A partir de ahí lo único que hace el animal es intentar espantar a sus torturadores, es como un búfalo atrapado entre leones que cornea a un lado y a otro, y mientras trata de alejar a uno le muerde otro por detrás. Lucha por su vida sin saber las reglas que debe cumplir para ser indultado (¿Indultado? ¿Hay algo más inocente que un herbívoro criado en el campo al que se le ha molestado lo menos posible para preservar esa inocencia?). Si por alguna razón el toro no es apto para sufrir el martirio y divertir a la gente, se sueltan al ruedo los mansos. Por fin ve el toro algo que le es familiar, y les sigue dócilmente viendo en ellos la salvación que cree le devolverá con los suyos.
¿Dónde está el uno contra uno? ¿El picador sobre el caballo acorazado que le destroza el lomo sin que el toro tenga oportunidad alguna de ganar? ¿Los banderilleros que aprovechan que el tamaño del animal lo hace muy torpe para girar con rapidez? ¿El matador que le llega cuando sus heridas ya serían mortales a la larga si no le curan? No es uno contra uno, si mata al torero no por ello se salvará.
Pretenden que sea arte un estudiado maltrato animal, y le añaden de guinda la posibilidad de que algo falle y vean sangre humana también. No, eso no es un arte, y de cultura tiene lo que tenía el circo romano, y como tal debiera ser solo historia pasada.

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