8 nov. 2014

Pablo Iglesias

Los que llevamos años protestanto vemos con ilusión el nacimiento de Podemos, hijo sin duda del 15M. Podemos no es una persona, es todo un colectivo que se rebela contra el servilismo y la resignación ante una sociedad donde se maquilla de democracia la dictadura de una élite; donde todos lo sabíamos y todos callábamos. Ya no es un proyecto de cuatro perro-flautas, es un partido con cinco parlamentarios europeos. Las encuentas nos están diciendo que sí se puede. que Pablo Iglesias puede junto a su partido ganar unas elecciones generales.

Un profesor interino de la Complutense se atrevió a hablar en plata, y llamó por su nombre a la casta. Os voy a recordar lo que es la casta; es una aristocracia al más rancio estilo, perteneciente en su mayoría a las mismas familias que han ostentado el poder real desde hace más de cien años, junto con algunos que han prosperado en su corte. Usan el poder político para hacer negocios con los poderes económicos, los verdaderos poderes, y nos chupan la sangre con todo tipo de impuestos mientras meten sin pudor sus manos en las arcas públicas. Se sienten superiores, y su nivel de vida es inalcanzable para los trabajadores y empresarios honrados. Esta casta se adaptó muy bien a la "democracia", manipulando la opinión pública y creando un sistema bipartidista en que irremediablemente se sucedían PP y PSOE, creando polémicas entre ellos sobre temas que no afectaban a su finalidad (lucrarse) para dar la apariencia de poder elegir entre izquierda y derecha. Si uno lo hacía mal, luego entraba el otro; si el otro lo hacía mal, se volvía al primero. Tanto uno como otro corruptos hasta la médula e iguales en lo esencial, ninguno iba a tirar de la manta porque entonces también lo haría el otro.

Pablo Iglesias nos está ofreciendo una alternativa. Dicen de él los de la casta que sería una catástrofe que fuese presidente; sin duda para ellos lo sería. Le acusan de populismo, de terrorista... Dirán cuanto puedan y harán cuanto puedan para seguir turnandose en el poder y viviendo por encima de nuestras posibilidades, aunque el pueblo que les vota pase hambre y las condiciones de trabajo sean de esclavitud.

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