30 ene. 2013

En España sí que hay trabajo. El problema es que la gente quiere cobrar por él



 “Pues bueno. Con 30 años, y después de sacarme una doble licenciatura, aprender cuatro idiomas y arruinarme con la matrícula de un máster en el extranjero, creo que ya estoy preparado para el mundo laboral español. Mi única duda es: ¿McDonalds o Burger King?”
Pues ninguno de los dos, compañero. Porque la competencia es tan feroz que, para servir comida en un fast food, te exigen como mínimo un doctorado en epistemología kantiana.
Actualmente, en España el desempleo entre los menores de 25 años es del 55%. Antes solo tenían problemas los típicos vagos cuya experiencia laboral más destacable era “Desbloquear todos los logros del Call of Duty mientras me fumaba unos porros como el rabo de Nacho Vidal”. Pero ahora se encuentran en apuros hasta los jóvenes más cualificados. Como ya va siendo habitual, los políticos no tienen ni puta idea de cómo lidiar con la situación. En este caso, solo pueden ayudarnos las compañías de vuelos low cost. La solución que nos ofrecen se llama “billete barato de España hacia DONDE COJONES SEA PERO SACADME DE ESTE SUMIDERO”.
Los líderes europeos han declarado que les preocupa enormemente el paro juvenil en España. Pues nada, señores, todo un detalle. Pero la próxima vez preocúpense un poquiiiiiito antes de que nos hundan los recortes, rescates bancarios y reformas laborales que han exigido a los gilipollas de La Moncloa.
Los jóvenes licenciados, ante la falta de perspectiva laboral, se marchan de España. Pero es muy dudoso que en los países de acogida les faciliten a todos ellos trabajos ajustados a su formación. A lo mejor las universidades españolas deberían ofrecer créditos de libre elección a los estudiantes que limpien su casa o perfeccionen sus habilidades culinarias más allá de los típicos macarrones con tomate y atún. Porque para fregar lavabos y servir platos en Londres, de poca utilidad les serán las asignaturas de “Física Cuántica” o “Historia del Periodismo”.
Por suerte, en España aún quedan lumbreras como Cospedal, que se ha fulminado a los profesores interinos de su comunidad y los ha sustituido por becarios no remunerados. ¡Excelente idea! Si es que en España sí que hay trabajo. El problema lo tienen aquellos que, además, lo quieren cobrar.

En El Jueves

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