24 jul. 2012

Ella ciega, él su lazarillo

Entre tanta mierda como tenemos por todas partes, entre tanto egoismo y tanta mezquindad, me ha alegrado leer algo así. Aquí lo dejo.


La hermosa historia de Lily, la Gran Danés ciega; y de su lazarillo el perro Maddison

Un testimonio que nuevamente nos sorprende por la lealtad entre animales

Lily perdió sus ojos en un accidente y Maddison es su fiel compañero y guía. Sus dueños estuvieron a punto de separarlos, pero tras meses de búsqueda encontraron una nueva familia adoptiva en el norte de Inglaterra

"Encontraron hogar en el norte de Inglaterra con una muy amorosa familia. Esperamos que Lily y Maddison se muden a su nuevo hogar este fin de semana", confirmó al ser consultada por Infobae América Hannah Macey, de Dogs Trust, que tenía a los perros en adopción. Los dueños de Lily y Madison habían dicho que ya no los podían tener y corrían riesgo de ser separados.

Cuando un terrible accidente obligó a los veterinarios a extraerle los ojos a Lily, una gran danés, sus perspectivas de vida no parecían muy buenas. Pero nadie contaba con que su amigo Maddison intervendría como un perro guía para ella.

La pareja es inseparable desde hace años, pero enfrentó ahora otro problema: buscar un nuevo hogar porque su dueño ya no podía hacerse a cargo de ellos.

Parecía ser una tarea difícil, porque si alguien se interesaba en la gran danés, también tenía que adoptar a su perro guía, Maddison. Desde julio, ambos esperaban a que alguien los acogiera, hasta que apareció una familia del norte de Inglaterra.

Louise Campbell, gerente del centro Dogs Trust re-homing, en Shrewsbury, ciudad del condado Shropshire, Inglaterra, Reino Unido, dijo que Maddison es el perro guía de Lily y que si están fuera de la casa, Maddison la dirige y la toca para indicarle por dónde ir. Afirma que es muy conmovedor ver la manera en la que Maddison cuida de Lily.

Lily, que ahora tiene seis años, fue atropellada cuando era cachorra y el accidente dañó de modo irreparable sus globos oculares. Fue entonces cuando Maddison, que actualmente tiene siete años, se acercó a ella y desde entonces tienen una relación muy especial.

Al perder la vista, Lily desarrolló otros sentidos para saber cuando Maddison está cerca de ella. Duermen juntos y cada uno comprende muy bien sus ladridos, que son diferentes a lo ordinario. Se llevan muy bien y disfrutan de su compañía mutua.

Ambos son protagonistas de una verdadera amistad que no entiende de limitaciones humanas. Muchas veces se utiliza equivocadamente la palabra "animal" como ofensa. Esta historia ejemplar demuestra el amor y el sentimiento de amistad que un animal puede expresar y de los que muchas personas carecen.

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